El fundador de ‘Tesla Motors’ quiere enviar un millar de naves, cada una de ellas con uno o dos centenares de personas, a partir de 2022 para establecer una “comunidad autosostenible” en el Marte.

Elon Musk, dueño de la compañía Tesla, quiere llegar mucho más allá de lo que podría llevarle uno de sus automóviles. El empresario ha presentado sus ambiciosos planes para colonizar Marte en el Congreso Internacional de Astronáutica que se desarrolla estos días en la ciudad mexicana de Guadalajara. Cree que la hazaña podrá ser posible a partir de 2022, cuando saldrá la primera de un millar de naves reutilizables, cada una de ellas con entre 100 y 250 personas a bordo, con destino el Planeta rojo.

El empresario, fundador de empresa de transporte aeroespacial SpaceX, considera posible crear «una comunidad autosostenible» de no menos de un millón de personas en Marte, un reto que llevaría entre 40 y 100 años. No hace falta una preparación o unas cualidades especiales para convertirse en un viajero interplanetario. Según Musk, cualquier persona «con unos días de entrenamiento» podrá embarcarse en semejante aventura por un precio que oscila entre 88.900 y 177.800 euros, dependiendo del equipaje que lleve.

Aunque el coste estimado de llevar a una persona a ese planeta por métodos tradicionales ronda los 8.900 millones de dólares, Musk ha afirmado que su empresa tiene el reto de disminuirlo al «coste promedio de una casa en Estados Unidos».

La nave más grande jamás construida: Ante directivos de agencias espaciales, técnicos e investigadores de todo el mundo, el cofundador de la empresa PayPal ha explicado que el vehículo para ir a Marte estaría impulsado por cohetes reutilizables que volverían a la Tierra unas tres veces para ser recargados, y despegarían después para reabastecer a la nave durante un trayecto, que duraría en total entre 80 y 150 días en las primeras misiones y solo 30 en el largo plazo. Además, desplegaría paneles solares para abastecerse de energía durante el viaje.

También mostró las primeras pruebas que la empresa ha realizado de «Raptor», el motor que moverá a la nave y tendrá «tres veces la capacidad de empuje» de un motor moderno con el mismo tamaño. El dueño de Tesla prometió que la nave será «la más grande que se haya construido hasta ahora», con capacidad de llevar «dos o tres toneladas de carga» con todas las herramientas que permitan establecerse a esa comunidad autosostenible. La nave incluso tendría servicios como restaurante, cine, juegos y gravedad cero «para hacerla más divertida» y atractiva para los viajeros.
Ya en Marte, «podrá haber empresas de fundición de metal, pizzerías, lo que sea», para lograr la colonización del planeta, ha dicho, por asombroso que parezca. A su juicio, los primeros pobladores deberán tener «espíritu aventurero, talento y ganas».

«La idea es que el sistema de transporte dará mucha más facilidad a alguien que quiera ir a Marte, quiera crear algo nuevo y ser parte de la fundación de esta nueva civilización», ha expresado. Quien desee volver a la Tierra podrá hacerlo de manera gratuita.

Musk ha expresado el deseo de que se sumen al proyecto tanto gobiernos como otras empresas privadas internacionales para hacer una «enorme alianza pública y privada». Ante la pregunta de uno de los asistentes, Musk ha aceptado que no le gustaría ser uno de los primeros viajeros, pues desea ver crecer a sus hijos. De hacerlo, deberá asegurar primero «un plan de sucesión» que permita que nadie impida su proyecto de colonización de Marte, pues en las primeras misiones «el riesgo de morir es alto», ha admitido.

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