Las declaraciones de Stephen Hawking nunca pasan desapercibidas. La semana pasada volvió a avisar del peligro que supone tratar de contactar con extraterrestres.


En esta ocasión, el famoso astrónomo Seth Shostak, investigador en el Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), ha publicado una cáustica respuesta en el periódico «The Guardian».

Entre otras cosas, Shostak ha recordado que ya es demasiado tarde para andarse con este tipo de cautelas, porque durante décadas el humano ha estado contaminando el espacio con ondas de radio procedentes de televisiones, comunicaciones y radares, de modo que ya hace tiempo que nuestras señales delatoras emprendieron su camino hacia las estrellas

«Si Hawking está realmente preocupado, quizás debería asegurarse que su documental no se emita», ha concluido Shostak con cierta ironía en su artículo.

Demasiado tarde
Para este astrónomo, el problema no es que no pueda existir una civilización agresiva que esté interesada en aplastarnos, sino que ya «es demasiado tarde»: «Desde la Segunda Guerra Mundial hemos estado emitiendo ondas de televisión, de radio y de radar a los cielos».

Aunque estas ondas no se emitieron con la intención de comunicarse con alienígenas, sino que más bien son una «fuga inevitable» de nuestras comunicaciones, según Shostak, todas ellas están en camino desde hace años hacia las inmensidades del espacio. Así que, mientras que los discursos de radio de Hitler o las ondas de radar lanzadas al espacio durante la Guerra Fría viajan a otras galaxias, ¿en realidad tiene sentido preocuparse por enviar nuevas señales al espacio?

Si el espacio ya está lleno de botellas con mensajes en su interior, «sería un poco idiota preocuparse por las nueva botellas», ha dicho Shostak.

Motores y armas interestelares
Este astrónomo ha reconocido que no es lo mismo enviar un mensaje adrede que sufrir fugas de información. Porque cuando hay este tipo de fugas, lo normal es que las señales enviadas sean más débiles e incompletas. Sin embargo, Shostak ha razonado que, si decidimos preocuparnos por una civilización capaz de hacer viajes interestelares y de lanzar sus armas contra nosotros, debemos dar por sentado que tendrán antenas tan potentes como para captar esas señales, por muy débiles que sean.

«Cualquier sociedad con capacidad de amenazar la Tierra tendrá con casi toda seguridad los medios para coger nuestra fuga de información, que ha estado flotando hacia el cielo durante siete décadas».

A fin de cuentas, en teoría los retos tecnológicos de tales comunicaciones serían mucho más sencillos que las dificultades de diseñar motores interestelares o armas capaces de viajar entre galaxias.

De momento parece que durante todo este tiempo la todopoderosa NASA ha estado ignorando las advertencias de Hawking. No solo porque su sistema de comunicaciones con las naves del espacio produzca una fuga constante de mensajes, sino porque en 2008 enviaron una canción de los Beatles en dirección a la Estrella Polar. Dado que esta estrella está a cerca de 433 años luz, ahora solo queda esperar hasta el año 2.874 hasta que algún habitante de Polaris nos haga llegar de vuelta un mensaje de radio. ¿Vendrán en son de paz?

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