El primer manuscrito con descripciones de cohetes de combustible líquido, publicado en el siglo XVI.

conradhaasmanuscript

En 1961 Doru Todericiu, un profesor de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Bucarest, descubrió un antiguo manuscrito de 450 páginas en los archivos de la ciudad de Sibiu, en Rumanía. Para su sorpresa estaba lleno de dibujos y datos técnicos sobre artillería, balística e incluía descripciones detalladas de cohetes multietapa.

schemele-de-racheta-ale-lui-conrad-haasEl Manuscrito Sibiu, como se conoce desde entonces, fue escrito entre 1550 y 1570 por Conrad Haas, un ingeniero militar que trabajaba para el Reino de Hungría y el Principado de Transilvania. Sus orígenes no están muy claros, pero se cree que era austríaco o transilvano, y llegó a ser el jefe del arsenal del Imperio Austríaco bajo el rey Fernando I.

Su manuscrito, escrito en alemán, es un tratado teórico sobre la construcción de diferentes tipos de armas, incluyendo por primera vez en la historia tecnología de cohetes multietapa, la combinación de fuegos de artificio con armas, el diseño de aletas con forma de ala delta y la creación de mezclas de combustible con uso de combustible líquido.

No está muy claro si alguno de sus diseños se llegó a poner en práctica. Algunas fuentes afirman que un lanzamiento se llevó a cabo en Sibiu en 1550, pero no existe ninguna evidencia documental. Lo que sí se sabe es que Johann Schmidlap, un fabricante alemán de fuegos de artificio, fue el primero que experimentó con un tipo de cohetes que llamaba cohetes de paso, unos años más tarde, en 1590.

conrad-haasAntes del descubrimiento del manuscrito de Haas la primera descripción de un cohete de tres etapas se atribuía a Kazimierz Siemienowicz, un especialista en artillería polaco, que la publicó en su tratado de 1650 Artis Magnae Artilleriae Pars Prima.

En cuanto a Conrad Haas, la parte de su manuscrito en la que habla de uso militar de los cohetes, termina con esta frase:

Mi consejo es más paz y menos guerra, dejemos los fusiles guardados, que las balas no sean disparadas, que la pólvora no se queme ni humedezca, de modo que los príncipes guarden su dinero, y el jefe del arsenal guarde su vida. Este es el consejo de Conrad Haas.

About these ads

No hay comentarios

Dejar respuesta