¿Qué pasaría si de pronto aparecieran dos jóvenes pequeños que no saben de dónde vienen, no hablan tu idioma y los distingue un color verde por todo su cuerpo? El destino es verdaderamente incierto, las coincidencias ocurren, pero el caso de los niños verdes es un misterio que hasta nuestros días no ha recibido una explicación certera.

Durante el siglo XII, los habitantes de la ciudad de Woolpit se sorprendieron cuando descubrieron a dos pequeños niños desorientados que no tenían la menor idea de lo que ocurría. El color de su piel era verde oliva, pero por todo lo demás, parecían niños bastante comunes. Los pequeños hablaban un idioma completamente desconocido, ni español, inglés, alemán, francés o algún tipo de lengua africana, nadie sabía quiénes eran ni qué hacían ahí, sus padres no estaban por ningún lado y los pequeños simplemente parecían completamente desnutridos.

Nada parecía conectar a los pequeños con el mundo que todos los demás aseguramos conocer. Los niños verdes fueron acogidos por la población, desconcertados por lo que ocurría, los campesinos los llevaron a la casa de Sir Richard de Calne, les ofrecieron alimento, pero se negaban rotundamente a comer. Lloraban desconsoladamente y parecía que tenían demasiada hambre. Los hombres y mujeres del pueblo intentaron con diferentes clases de panes, carnes y hasta dulces, pero cuando les ofrecieron judías (frijoles), la actitud de los niños cambió y comenzaron a comer con desesperación.

El niño, muy débil por tanto tiempo sin probar alimento y dos años menor que su hermana, murió después de ser bautizado, ella sobrevivió y el color verde de su cuerpo cambió por un tono similar al de los pobladores.

Se convirtió en una mujer adulta y un hombre de King’s Lynn la desposó. Aprendió inglés y se comunicaba con facilidad. Aseguraba que ella vivía en un país con enormes cavernas y pasajes subterráneos de grandes dimensiones. Decía que ese lugar del que venía era como un sitio donde el crepúsculo era eterno y un río subterráneo separaba su tierra de otra más iluminada.

Ella y su hermano, aseguró, paseaban por su pueblo siguiendo el rebaño de su padre. El lugar se llamaba La tierra de San Martín y mientras jugaban, escucharon un sonido que siguieron por los túneles de una cueva… recorrieron el sitio hacia arriba durante dos días y cuando salieron, vieron la luz brillante de la aldea británica. Intentaron regresar, pero la luz cegadora que nunca antes habían visto hizo imposible que dieran marcha atrás.

En una localidad de la provincia de Barcelona, España, llamada Banjo y cuyo registro en diferentes sitios de Internet sólo remite a la historia de los niños verdes, se dice que en agosto de 1887, unos campesinos recogían sus cultivos cuando oyeron gritos de una montaña cercana. Los campesinos acudieron rápidamente ante los gritos de auxilio y encontraron a dos niños muy cerca de una cueva. Hablaban un idioma diferente y su piel, como en el caso de Woolpit, era verde. Uno de los hombres más importantes del pueblo los acogió, pero los niños se negaban a probar cualquier clase de alimento, el niño murió y la niña sobrevivió de la misma manera que hace seiscientos años.

 
La niña vivió en el pueblo durante cinco años, su piel adquirió un tono normal y aprendió el idioma. Aseguraba que venía de una tierra sin sol, con gente que era del mismo color verde oliva que ella y su hermano. Algo los empujó a través de un túnel y de repente, sólo caminaron hacia la luz por un camino de oscuridad.

Poco después, la joven desapareció y el misterio quedó sin solución, aunque muchos dicen que simplemente se trata de una réplica casi literal de la historia de Woolpit.

Algunos historiadores creen que simplemente se trata de una leyenda medieval sobre un conde de Norfolk que era responsable de los dos niños verdes. Él, dicen, intentó envenenar a los niños con arsénico (lo que provocó que su piel se hiciera verde como resultado de la desnutrición) y luego los abandonó en el bosque; sin embargo, esta teoría no logra explicar el extraño idioma ni la historia increíble que relataban los pequeños acerca de su lugar de origen.

En “Historia rerum Anglicarum”, del año 1189, William de Newburgh ya cuenta el extraño suceso y en “Chronicum Alglicanum”, escrito por Ralph Coggeshall en 1220, cita de la misma manera el suceso. Incluso National Geographic sacó un documental que intenta confirmar su existencia.

Muchos creen que los niños eran extraterrestres, otros aseguran que venían de un mundo secreto escondido en las entrañas de la Tierra y los minerales en ella eran los culpables de su peculiar color, y otros más los consideraban unos extraños duendecillos que pretendían hacer mal al pueblo hasta que se bautizaran.

Las teorías al respecto abundan y en realidad no hay ninguna certeza de lo que en realidad ocurrió, por lo que podemos asegurar que los niños verdes de Woolpit seguirán calificándose como uno de los misterios sin resolver más extraños.