Un joven estudiante de psicología llamado Bruno Borges, fue visto por última vez en su casa en la ciudad brasileña de Río Branco el pasado 27 de marzo. Podría tratarse de un caso de desaparición corriente de no ser por la cantidad de misterios y secretos encontrados en su habitación.

En lugar de los muebles, en su cuarto encontraron numerosos manuscritos encriptados, símbolos ocultos, dibujos con formas geométricas y una estatua del filósofo Giordano Bruno. Los misteriosos mensajes dejados tanto en las paredes como en el suelo ocupan casi todo el espacio.

Además, Borges dejó 14 libros escritos en un lenguaje codificado e identificados por números romanos. Según le confesó a su madre un día, los libros en los que estaba trabajando traerían buenos cambios para la humanidad. Gracias a una llave dejada por Bruno para descifrar sus mensajes crípticos, sus hermanos consiguieron traducir algunas cosas, como el título de uno de los libros, ‘La teoría de la absorción del conocimiento’, informa Globo.

Aunque parezca increíble, todo esto pasó desapercibido para su familia, ya que Bruno se encerraba en su habitación mientras sus padres estaban de viaje. Los familiares sabían que estaba trabajando en un proyecto sobre el cual, el joven siempre se negaba a hablar o dar más detalles, pero nunca se imaginarían nada parecido a lo que vieron al abrir el cuarto.

Su madre, una conocida psicóloga llamada Denise Borges, reveló al noticiero ‘Globo’ que su hijo “tiene una gran capacidad intelectual” y es “muy aficionado a Giordano [Bruno]”. La mujer agregó que no padece problemas psicológicos. Una estatua del filósofo del siglo XVI, conocido por sus teorías cosmológicas, que fue hallada en medio de la habitación del joven brasileño se estimaría en unos 2.000 euros.

Al hacerse público este extraño caso, varios usuarios de las redes sociales han apuntado a la semejanza física entre el desaparecido y el famoso filósofo italiano.

La Policía considera todas las versiones de la desaparición del joven, pero el caso fue caratulado como confidencial. Su familia sostiene que Bruno, que incluso quería patentar su trabajo, podría haber decidido desaparecer para dedicarse a sus teorías filosóficas.