Los Rollos de Qumrán o Manuscritos del Mar Muerto fueron descubiertos alrededor de 1947 por Jum’a y Mohammed ed-Dhib, dos pastores beduinos de la tribu Ta’amire, en una serie de cuevas de Jordania, en el extremo noroccidental del Mar Muerto, en la región de Qirbet Qumrán.

Son más de 800 y están escritos en hebreo y arameo. Se cree que pertenecieron a los miembros de una congregación judía desconocida. Algunos investigadores los

relacionan con esenios (grupo religioso judío, del siglo II a.C. al siglos II d.C., cuyos principales asentamientos se encontraban a orillas del mar Muerto).

Los manuscritos incluyen manuales de disciplina; libros de himnos; comentarios bíblicos; textos apocalípticos; dos de las copias de todos los libros del Antiguo Testamento, a excepción del de Ester.

Así mismo se descubrieron textos, en sus idiomas originales, de varios libros de los apócrifos, deuterocanónicos y pseudoepígrafos. Estos textos, ninguno de los cuales fue incluido en el canon hebreo de la Biblia, son Tobías, Eclesiástico, Jubileos, partes de Enoc y el Testamento de Leví, conocido hasta entonces solo en sus antiguas versiones griega, siríaca, latina y etíope.

Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad, que permite estudiar importantes fuentes teológicas y organizativas del judaísmo y del cristianismo. La mayoría de los manuscritos datan de entre los años 250 a. C. y 66 d. C., estando entre ellos los textos más antiguos de que se dispone en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento bíblico.

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Los textos de Qumrán suelen estar clasificados en cuatro grupos: las reglas; temas poéticos y de sabiduría, interpretación de la Biblia y diversas composiciones.
Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en aquellos años.

Este documento tan antiguo aún puede ser utilizado como un calendario lunar del Zodiaco, precursor del calendario actual. Está estrechamente relacionado con los calendarios zodiacales greco-babilónicos y conectado a una tradición de los sistemas de calendario desarrollado en el Egipto ptolemaico y Grecia. Aportó mucho a la comprensión de la historia del calendario judío y de calendarios antiguos, a la astronomía y a la astrología. También nos dice mucho acerca de la variedad de calendarios distintos en Palestina hace 2.000 años.

El calendario babilónico es uno de los mayores logros de la Antigüedad: combina un ciclo solar y uno lunar de tal manera que el comienzo del año nunca se aleja del equinoccio de primavera. El principio teórico básico es bien conocido: en un ciclo de diecinueve años, tenemos doce años de doce meses lunares y siete años de trece meses.

Muchas de las constelaciones que vemos en el cielo fueron categorizadas primero por ellos. Guardaron cuidadosamente los acontecimientos celestiales bajo la creencia de que podrían dar forma a acontecimientos futuros. Este “catálogo planetario-estelar” se realizó durante el gobierno de Hammurabi en 1800 A.C.

Ningún hallazgo se ha considerado tan trascendente como el relacionado con los Manuscritos del Mar Muerto, al tratarse de escritos bíblicos o relacionados con la Biblia y haber sido hallados en la propia tierra de ésta: Tierra Santa.

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