Roger Patterson y Bob Gimlin pudieron grabar con una cámara Kodak 100 de 16mm durante 59,5 segundos de grabación a este extraño ser peludo que miraba a la cámara e incluso parecía oír a los sorprendidos jóvenes que fueron los pioneros en el estudio del Bigfoot.

Hace mucho tiempo que existen referencias de gente que había visto a un enorme humano peludo y primitivo por las montañas no mapeadas del noroeste. Aquí está la primera evidencia palpable de que este “Bigfoot” realmente existe “. Así lo afirmó un artículo publicado en la edición de febrero de 1968 de Argosy, una sonada revista estadounidense que fue vanguardia en esa época. El artículo, que fue escrito por el criptozoólogo Iván T. Sanderson, sacó a la luz algunas imágenes considerables como evidencia de que el “Abominable hombre de las nieves de América” era real.

Un año antes, el 20 de octubre de 1967, dos jóvenes vaqueros, Roger Patterson y Bob Gimlin, fueron testigos de un encuentro en Bluff Creek, en el norte de California, que les cambiaría la vida. En un claro del bosque a lo largo del río, los dos vieron una criatura peluda que se asemejaba a un mono de más de dos metros de alto. Cuando el ser divisó a los dos jóvenes, éste desapareció entre los árboles del frondoso bosque.

Roger Patterson bajó de su caballo y rápidamente se puso a grabar con su cámara. Inexplicablemente, el animal supuestamente parece bastante tranquilo y poco impresionado por los dos curiosos, pasando a través del banco de arena, mirando hacia atrás. Desde entonces, la película de Patterson y Gimlin es reconocida por los que apoyan esta teoría como la mejor evidencia de que un Bigfoot vagabundea por los bosques estadounidenses. Asimismo, los escépticos lo descartan como un hombre disfrazado con un traje de piel.

Las leyendas de criaturas extrañas que viven en el bosque fueron recogidas por el profesor y mitólogo aficionado John W. Burns en la década de 1920. Sasquatch, como también se le conoce al Bigfoot, se deriva supuestamente de una palabra utilizada por los pobladores de Coast Salish para describir a estos seres. Estas historias se usaron más tarde para apoyar la tesis de que el mito del Bigfoot es anterior a la película de Patterson-Gimlin. No obstante, es importante anotar que dichos mitos se refieren a estos seres como hombres salvajes, no gorilas, ni simios.

Las historias de un eslabón perdido como podría ser el Bigfoot, no son pioneras en América, sino en Asia, con el hallazgo en 1951 por el alpinista Eric Shipton de grandes huellas en el Himalaya. El zoólogo británico Wladimir Tschernezky afirmó que las huellas fueron hechas por un homínido grande, bípedo y desconocido. Propuso que el Abominable hombre de las nieves del Himalaya, también llamado Yeti, fuera un descendiente del Gigantopithecus.

Este era un simio gigante que se encuentra supuestamente extinto y que vivió durante el Pleistoceno en Asia, conocido en el registro fósil solo por unos pocos restos óseos, como dientes y fragmentos del cráneo. El periodista John W. Green publicó en 1968 “On the Track of Sasquatch”. En su libro, no afirma que el Gigantopithecus y el Bigfoot se traten del mismo ser, pero concluyó escribiendo que, si en el pasado existían grandes simios, cabría la posibilidad de que tales animales todavía existan.

La conexión directa entre el Gigantopithecus y los primates anómalos fue realizada por primera vez por el científico belga-francés Bernard Heuvelmans en 1952, basado en el estudio antropomórfico del Gigantophitecus por los paleontólogos alemanes Franz Weidenreich y Ralph Von Koenigswald como un humano primitivo. Heuvelman dijo que “esta teoría, que es totalmente hipotética, ofrece la única explicación completamente aceptable del misterio del Abominable hombre de las nieves”.

El antropólogo Grover Sanders Krantz, tras leer el libro de Green, acreditó esta teoría. Krantz argumentó que la peregrinación de grupos de Gigantopithecus habría evolucionado en poblaciones locales. En Asia, la población local evolucionó hacia el Yeti. Otros cruzaron el estrecho de Bering durante la última glaciación, colonizando América, convirtiéndose aquí en el Bigfoot.

En 1955, William Roe afirmó haberse encontrado con el Bigfoot, describiéndolo debidamente como un “mono gigante”. La idea de hombres salvajes que vivían en el bosque fue rápidamente reemplazada por la idea de simios gigantes, y la gente empezó a hablar de encuentros extraños con bestias peludas y humanoides. El Bigfoot posteriormente obtuvo su nombre en 1958, con un artículo sobre unas huellas de Bigfoot encontradas en Bluff Creek. Patterson, que ya se sentía fascinado por el Bigfoot antes de su encuentro, estuvo siempre interesado en este ser, con la esperanza de filmar algunas huellas.

Un problema con la hipótesis de Gigantopithecus es su estudio obsoleto. Weidenreich rehízo al Gigantopithecus, conocido solo a partir de un registro fósil, como una especie de eslabón perdido entre simios y humanos. En su imaginación, tenía el aspecto de un simio peludo, pero con traslación bípeda, como se ve en los humanos. Asimismo, las reconstrucciones modernas proponen que el Gigantopithecus está más estrechamente relacionado con el orangután, cosa poco probable para nuestro concepto del Bigfoot o al menos de la imagen que Patterson-Gimlin introdujeron en nuestra cultura pop.

Entonces, ¿fue un montaje filmográfico el que dieron a conocer estos dos jóvenes? El debate continúa abierto cincuenta años después. Los acérrimos creyentes del Bigfoot prestan atención a detalles anatómicos en el ser que se muestra en la película, que ningún disfraz de la época podría aparentar ser dicho ser. Los escépticos, sin embargo, observan que la imagen borrosa no muestra suficientes detalles para un análisis que sea concluyente. Las afirmaciones hechas públicas en 1998 de que todo era un montaje para lucrarse, siguen siendo controvertidas porque los testigos (como Gimlin, todavía vivo y seguro de que era un animal real lo que vio ese día) se oponen.

Cincuenta años después nadie sabe si la película representa a un Sasquatch real o a un hombre con un traje de gorila. Saquen sus propias conclusiones.

Video Patterson-Grimlin Bigfoot 50º Aniversario:

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Miguel A. Fuentes