La Crónica de Akakor es un conjunto de relatos escritos por la tribu de los Ugha Mongulala que habitan en la selva del Amazonas en Brasil y que contiene más de 15 mil años de historia, desde la llegada de sus Dioses civilizadores hasta la década de los 70’s en nuestra época. Originalmente fueron escritos en el lenguaje de sus Maestros Antiguos (Dioses) sobre cortezas de árboles. Los relatos fueron transmitidos en forma oral por el príncipe de la tribu de los Ugha Mongulala, Tatunca Nara, al periodista alemán Karl Brugger que se encontraba trabajando en Brasil, quien grabó todo el relato en cintas magnetofónicas y posteriormente escribió y publicó el libro en 1976.

La crónica cuenta la historia milenaria de Sudamérica desde la perspectiva de los Ugha Mongulala, la civilización más antigua de la región, revelando muchas incógnitas que la historia y la arqueología no han podido explicar a ciencia cierta hasta nuestros días, como la construcción de Tiahuanaco y Machu Picchu. Incluso la ubicación de la ciudad de Akakor de los Ugha Mongulala no ha sido encontrada debido a la inmensidad de la selva amazónica.

En forma cronológica lo primero que narra la crónica es la llegada de los Dioses o Maestros Antiguos en el 13.000 A.C. procedentes del espacio exterior, quienes seleccionaron a las tribus aborígenes en la zona del Gran Río (Amazonas) para transmitirles cultura y acabar con su salvajismo, enseñándoles a cultivar la tierra, a respetar las leyes de la naturaleza y las leyes que ellos mismos les legaron para preservar el bien común. Construyeron grandes ciudades de piedra tanto en la superficie como subterráneas, con templos para la adoración del Sol, pirámides con fines espirituales y largos túneles que atraviesan bajo tierra desde las actuales zonas de Perú y Bolivia hasta Brasil y Venezuela. Transcurridos 3 mil años desde su llegada, los Dioses regresan a su mundo, fecha que fue fijada en la cronología de la Crónica de Akakor como la Hora Cero (o el año cero, que corresponde al 10.481 A.C.).

La historia de los Ugha Mongulala logra conmover por la cantidad de adversidades que debieron pasar para sobrevivir por más de 15 mil años, tanto a catástrofes naturales, guerras contra otras tribus y contra los “Blancos Bárbaros”, los conquistadores venidos desde Europa en el siglo XV y que casi lograron su extinción.

Si hasta la fecha ha permanecido totalmente desconocida, se debe a las características especiales del relato y al completo aislamiento de los pueblos cuya historia refiere. Los últimos descubrimientos originados por la sistemática invasión de la Amazonía corroboran el relato del cacique Tatunca Nara sobre su pueblo, dando así crédito a algo que ya no puede seguir siendo ignorado.

La Crónica de Akakor está dividida en cuatro partes y abarca un período de algo más de diez mil años de la vida del pueblo de Mongulala:

– El Libro del Jaguar trata de la colonización de la Tierra por los dioses y del período hasta la segunda catástrofe mundial.

– El Libro del Águila abarca el período comprendido entre el 6000 y el 11.000 (según su propio calendario) y describe la llegada de los godos.

– El Libro de la Hormiga, relata la lucha contra los colonizadores españoles y portugueses tras su desembarco en Perú y Brasil.

– El Libro de la Serpiente de agua, describe la llegada de los 2.000 soldados alemanes a Akakor y su integración con el pueblo de los ugha mongulala; predice asimismo una tercera gran catástrofe.

Karl Brugger nació en Munich y estudió Historia Contemporánea en su ciudad natal y en París. Fue corresponsal independiente de radio y televisión hasta 1974, y desde entonces trabaja como corresponsal de la televisión alemana en Rio de Janeiro. Tras completar sus estudios en historia contemporánea y en sociología, partió para América del Sur como periodista. Allí tuvo noticias de Akakor. Desde 1974, Brugger era asimismo corresponsal de varias emisoras de radio y de televisión de la República Federal de Alemania.

En 1972 conoció en Manaus a Tatunca Nara, el hijo de un caudillo nativo. Manaus está situada en la confluencia del río Solimoes y del río Negro, es decir, en la primera mitad del Amazonas. Tatunca Nara es el jefe de las tribus Ugha Mongulala, Dacca y Haisha. Brugger, concienzudo y escéptico investigador, escuchó la historia realmente increíble que el nativo le relató. Después de haberla verificado punto por punto, en 1976 decidió publicar la crónica que había registrado en cinta magnetofónica con el título “Die Chronik von Akakor” (La crónica de Akakor).

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Algunos párrafos extraidos de La Crónica de Akakor relatados por Tatunca Nara:

“En el comienzo todo era caos. El hombre vivía como los animales, sin razón y sin conocimiento, sin leyes y sin cultivar la tierra, sin vestirse y sin ni siquiera cubrir su desnudez. No conocía los secretos de la naturaleza. Vivía en grupos de dos o tres, cuando un accidente los había juntado, en cuevas o en hendiduras de las rocas. Los hombres caminaron en todas las direcciones hasta que los Dioses llegaron. Ellos trajeron la luz.”

“Conocían el curso de las estrellas y las leyes de la naturaleza. Verdaderamente, estaban familiarizados con las leyes más profundas del Universo. Ciento treinta familias de los Padres Antiguos vinieron a la Tierra y trajeron la luz.”

“Ellos llevaron al hombre desde la oscuridad hasta la luz. Antes de que los extranjeros llegaran, los hombres vagaban como niños que no pueden encontrar sus hogares y cuyos corazones no conocen el amor. Recogían raíces, bulbos y frutas que crecían salvajes; vivían en cuevas y en agujeros en el suelo; disputaban con sus vecinos por el botín cazado. Pero entonces llegaron los Dioses e instituyeron un nuevo orden en el mundo. Enseñaron a los hombres a cultivar la tierra y a criar animales. Les enseñaron a tejer la tela y asignaron hogares permanentes a las familias y a los clanes. Así nacieron las tribus. Este fue el comienzo de la luz, de la vida y de la tribu. Los Dioses llamaron a los hombres para que se juntaran. Deliberaron, reflexionaron y celebraron consejos. Y luego adoptaron decisiones. Y de entre todas las personas escogieron a sus servidores para que vivieran con ellos, y a los que les transmitieron sus conocimientos.”

“Y los Dioses gobernaron desde Akakor. Gobernaron sobre los hombres y sobre la Tierra. Tenían naves más rápidas que el vuelo de los pájaros; naves que llegaban a su punto de destino sin velas y sin remos, tanto por la noche como por el día. Tenían piedras mágicas para observar los lugares más alejados, de modo que podían ver ciudades, ríos, colinas y lagos. Cualquier hecho que ocurriera sobre la Tierra o en el cielo quedaba reflejado en las piedras. Pero lo más maravilloso de todo lo eran las residencias subterráneas. Y los Dioses se las entregaron a sus Servidores Escogidos como su último regalo.”

Casualmente, la Crónica de Akakor se ajusta con precisión a un cuadro que es familiar para los mitologistas de todo el mundo. Los Dioses vinieron “del cielo”, instruyeron a los primeros humanos, dejaron tras de si algunos misteriosos aparatos y desaparecieron nuevamente «en el cielo». Los devastadores desastres que Tatunca Nara describe pueden relacionarse hasta en sus más mínimos detalles con la obra “Worlds in Collision” de Immanuel Velikovsky.

Como documento histórico y cultural, La Crónica de Akakor da una idea cabal del quehacer intelectual de uno de los pueblos más antiguos de la Tierra. Nuestros conocimientos sobre Sudamérica cobran nuevas perspectivas a través de este libro y aparecen interrogantes que señalan nuevos caminos para la investigación. Nos descubre una dimensión que hará que incluso los escépticos vean que lo impensable es a menudo imaginable. ¿Que te parece? Para descargar el libro, clic aquí

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