En las colinas del sur de Turquía se esconde Göbekli Tepe, un sitio arqueológico de una importancia enorme. Encierra claves del pasado de la humanidad. Mal traducido por algunos como “el ombligo del mundo”, esta colina panzuda, tal y como se traduce literalmente, ha desafiado todo lo que creíamos saber sobre la historia del ser humano: si afirmamos que el clima se modificó en torno al 9000/8000 a.C., mejorando las condiciones para que el ser humano se asentara en ciudades, ¿cómo es posible que nos encontremos con este templo datado, como mínimo, en el 10.000 a. C.?

Un poco de historia

Cuando un equipo estadounidense-turco localizó el asentamiento por primera vez, consideraron que los trabajos de los pilares eran tan complejos que debería tratarse de un cementerio medieval abandonado, y por tanto, no guardaba ningún interés prehistórico, descartándose el proyecto. Posteriormente, el arqueólogo alemán Klaus Schmidt, a mediados de los años 90 del siglo pasado, observó varios detalles que otros dejaron pasar, por lo que organizó y lideró un equipo de arqueólogos para analizar al detalle estas enigmáticas estructuras.

Las prospecciones geofísicas en Göbekli Tepe han mostrado que el yacimiento ocupaba 90.000 metros cuadrados de extensión, y que aún quedan sepultados otros quince recintos. Por tanto, podría ser hasta treinta veces más grande que el propio Stonehenge. Al parecer, alguno de los recintos serían más antiguos que los cuatro excavados hasta la fecha, remontándose a finales de la última glaciación, hasta hace unos 15.000 años: 5.000 años anteriores a las primeras evidencias de agricultura. Y todo ello bajo unas condiciones climáticas bastante intempestivas.

Entonces, habría que presuponer que la civilización que pocos años antes estaba viviendo en cuevas, en un periodo corto de tiempo pasó a construir estas grandes edificaciones, trabajar la cantera, esculpir la piedra, etc.

“El proceso es mucho más emocionante de lo que esperábamos. Sobre todo porque Göbekli Tepe pertenece al mundo de los cazadores recolectores antes que al de las sociedades agrícolas. Es decir, no es todavía el comienzo del Neolítico. Tuvo un uso ininterrumpido de más de mil años, pero hubo un colapso en su desarrollo según pasaban los siglos. Las estructuras realmente monumentales se encuentran en los estratos más antiguos, de modo que en los más modernos se hacen más pequeñas y se aprecia un significativo declive en la calidad”, comentaba Schmidt acerca de su investigación.

Para la comunidad científica, estábamos ante otro caso de involución que nos recuerda al antiguo Egipto. Pero la opinión de Schmidt era distinta: su esperanza era encontrar estratos aún más antiguos que demostraran que al comienzo sí hubo una evolución, que no se pasó de la nada a las grandes estructuras y de nuevo a la involución… Pero desgraciadamente falleció antes de encontrarlo, en el año 2014.

¿Qué es realmente Göbekli Tepe?

Se trata de unos templos circulares, con grandes piedras talladas en forma de T. Se sabe que dichas piedras tendrían en su zona superior unas estructuras que formaban el techo. Cada “T” representa un ser humano, pues tienen tallados brazos y algunas hasta correas con hebillas. Unas manos que se asemejan a otras que también fueron talladas sobre algunos Moái de la isla de Pascua. Tal vez se trate de otra prueba más para los que defienden la teoría de una conexión a lo largo y ancho del planeta en tiempos prehistóricos.

Asimismo, en los laterales aparecen esculturas con formas de animales representando un animal de cada especie, encontrándonos así con zorros, leones, jabalíes, asnos salvajes, garzas, patos, escorpiones, hormigas, arañas, serpientes, etc. En el centro surge una columna, por lo que algunos creen que, en realidad, se trata de las figuras de dos seres humanos.

Rápidamente recordamos los paralelismos que concuerdan con el arca de Noé, de la que tradicionalmente se cree que encalló en el monte Ararat (a varios kilómetros de este emplazamiento). También hay quien cree que este asentamiento podría ser el origen del mito del jardín del Eden, pero nosotros estamos de acuerdo con el Dr. Antonio Piñero, máxima autoridad española en estudios bíblicos, quien afirma que el jardín del Edén es un mito sin localización geográfica concreta.

También existen voces discordantes con respecto a la categorización como templos de estas estructuras. Así, según un artículo publicado en la edición de octubre del 2011 de Current Anthropology, el arqueólogo Ted Banning de la Universidad de Toronto afirma que “los edificios descubiertos en el yacimiento de Göbekli Tepe podrían haber sido viviendas para la gente, y no para los dioses”. Cierto es que cada vez aparecen más evidencias arqueológicas relacionadas con actividades cotidianas en el lugar, tales como la talla de herramientas líticas y la preparación de alimentos.

“La presencia de tales evidencias sugiere que el lugar no estaba, después de todo, desprovisto de ocupación residencial, sino que probablemente disponía de una población bastante grande”, ha afirmado Banning tras hallarse en Göbekli Tepe pequeños molinos y hoces de sílex, elementos propios de agricultores.”

El recinto C de Göbekli Tepe, el más antiguo encontrado por el momento, fue cerrado y sepultado hasta arriba, de modo que todos los pilares quedaran cubiertos por completo antes que de construir el recinto siguiente de la serie, en este caso el denominado D. Al haberse rellenado de esta forma, los arqueólogos los han encontrado casi intactos y con material orgánico para poder realizar las dataciones precisas.

Sea como fuere, lo cierto es que alrededor del año 8000 a. C. este lugar fue sepultado usando restos de otros asentamientos, con bastante celo, para permanecer oculto hasta nuestros días. ¿Qué motivó dicha ocultación? No lo sabemos, aunque en asentamientos religiosos tartésicos, como el de Cancho Ruano (siglo VI a. C.) de Extremadura, España, también se llevó a cabo un ocultamiento por motivos desconocidos. ¿Temor a ser profanado por los enemigos? Los estratos más recientes datan del 8200 a. C. En aquel momento el yacimiento fue abandonado para siempre por motivos desconocidos. Lo que tampoco conocemos todavía es la fecha de su comienzo.

Las misteriosas bolsas

Otro misterio a añadir son las enigmáticas “bolsas” que aparecen talladas en algunos pilares. Parecen bolsos de mano, con algún poder ritual. En sí el enigma no iría más allá si no fuera porque se trata de un misterio de sobra conocido por los investigadores, común a otras culturas.

Principalmente aparecen en Mesopotamia en la cultura sumeria. Las portan los dioses, por lo que se desprende que son un símbolo de poder. Lo sorprendente es verlas en todo el mundo, en civilizaciones que supuestamente no han tenido ningún contacto entre sí.

Este artículo fue publicado originalmente en Historia Enigmática y ha sido publicado de nuevo en Ufo-Spain Magazine con permiso. (Autor: Bran Rowan)

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