Podemos negar a nuestros dioses, renegar de la democracia, de la libertad, opinar sobre cualquier masacre y crimen de guerra, hasta creer o no creer en los extraterrestres, pero nunca, bajo ningún concepto, podemos negar el holocausto, sí, ese hecho de que seis millones de judíos pudieron morir en los campos de concentración alemanes.. bajo penas expresas contempladas en los códigos penales de los 30 países mas “occidentalizados” del mundo. Y no solo eso, toda la historia está sujeta a revisión, pero los “revisionistas” que pretenden estudiar qué hay de verdad y mentira en el holocausto judío tienen siempre serios problemas legales y son tachados automáticamente de nazis. ¿Por qué?

¿Si el holocausto es un hecho histórico, por qué no puede ser estudiado? Esta simple y obvia pregunta es demoledora. ¿Cuantas películas, y superproducciones han tratado el tema recurrente de los campos de concentración? ¡¡¡Muchísimas!!!. Y ¿Quien domina la industria cinematográfica? Ejem.. Si todavía no lo sabes.. te animamos a buscar sobre ésto, ya que no podrás creer a tus ojos. Hasta las redes sociales están bajo el mismo poder. La siguiente información recopilada no es propiedad de Ufo-Spain Magazine, sino que ha sido sacada de distintos portales de Internet. Y como este país (España) es uno de esos países en los que está prohibido negar el holocausto, señores abogados, nosotros no lo negamos, solo lo ponemos en duda.

Las Cifras son Incoherentes

Cuando Hitler llegó al poder en 1933, los judíos eran sólo 500.000 de entre 60 millones de alemanes, estamos hablando de un 2% de la población alemana, bien… ¿Pues como es posible que hayan muerto seis millones de judíos durante el Holocausto?

El Museo de Auschwitz reduce cifra de muertos por 2,5 millones de acuerdo con este monumento, pero su sitio web indica una cifra de 1,1 millones, la reducción de alrededor 4,1 millones. Evaluando el número de judios en el mundo en base a fuentes judías: el Almanaque Mundial, que obtiene su información de la American Jewish Committee y de la Statistical Bureau of the Jewish Synagogue Council of America.

ANTES DE LA GUERRA:
World Almanac, 1929 (p. 727): 15,630,000
National Council of Churches, USA 1930: 15,600,000
World Almanac, 1936 (p. 748): 15,753,633
World Almanac, 1938 (p. 510): 15,748,091

DURANTE LA GUERRA:
American Jewish Congress Council of Synagogues, 1939: 15,600,000
World Almanac, 1940 (p. 129): 15,319,359
World Almanac, 1942 (p. 849): 15,192,089

DESPUES DE LA GUERRA:
World Almanac, 1947: (p. 748): 15,688,259
World Almanac, 1948: (p. 849): 15,763,630

Estas son las cifras, de fuentes JUDIAS, antes, durante, e inmediatamente después de la guerra. Las mismas fuentes que en 1947 reportaron 444,271 judios más que en 1940, mientras que la cifra dada por el Council of Synagogues 163,630 más que en 1939.

El 31 de octubre de 1919, el ex-gobernador del Estado de Nueva York; Martin H. Glynn publicó un artículo titulado ¡La Crucifixón de los judíos debe detenerse! (The Crucifixion of Jews Must Stop!) en el periódico The American Hebrew (El Hebreo Americano) donde aparecía ya la cifra de los seis millones de judíos y describió las condiciones de los judíos en Europa, en el período de entreguerras. Al otro lado del Atlántico seis millones de hombres y mujeres reclaman nuestra ayuda… seis millones de seres humanos… están muriendo. En el posible Holocausto de la vida, seis millones de famélicos… (etc.).

El 20 de mayo de 1920, el Congreso Judío Americano escribía:
Fondo para víctimas judías de la guerra en Europa Central, donde seis millones enfrentan horrorosas condiciones de hambre, enfermedad y muerte.
Incluso artículos del New York Times anteriores a 1927, ya hablan también de conceptos tales como ”seis millones de judíos” y ”holocausto”.

La Cruz Roja Internacional, que tuvo acceso a los campos y los supervisó durante la guerra, informó que habían muerto alrededor de 271.304 y que entre las causas principales de muerte estaban las epidemias de tifus causado por el piojo, la vejez y la muerte natural. De todos ellos apenas la mitad eran judíos (unos 150.000). La mayoría de ellos fallecieron a causa de las epidemias de tifus desatadas con la destrucción de las infraestructuras alemanas (vías férreas y autopistas) a causa de los bombardeos aliados, que causaron muchas víctimas, incluyendo no sólo las de muchos presos, sino también las de enfermeras, médicos y el personal de administración de los campos.

Este hecho fue descrito por Paul Rassinier en sus obras, y confirmado también por la Cruz Roja en un informe de 1948 en el que explicó que los bombardeos sistemáticos de los aliados paralizaron los transportes y las comunicaciones; “no se podía ya realizar el aprovisionamiento regular de los campos y la falta de alimentos provocó la muerte de un número creciente de personas, no solamente en los campos, sino también entre la población civil”. De acuerdo con la información de un documento oficial de la Cruz Roja, la suma total de muertes fue de 271.304.

Otro documento revelador es el producido por el Registro Civil Especial (Sonderstandesamt) para los campos de concentración alemanes que registra, hasta diciembre de 1983, el total de 282.077 certificados de defunción emitidos por los campos de concentración y lo eleva a 373.468 considerando otros certificados de defunción emitidos fuera de ellos. El documento es de 1984 y, por supuesto, termina con un disclaimer: “Las cifras de este organismo en nada contradicen el efectivo número de muertos en los campos de concentración”.

En palabas de Arthur R. Butz, es sabido que, poco después del cese de hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, todo judío que no pudo ser inmediatamente localizado, o que no se registró ante las autoridades aliadas, fue automáticamente considerado muerto por exterminio. Debido a este procedimiento absolutamente arbitrario, se llegaron a producir casos bastante ridículos. Uno de ellos es el de Simone Veil, quien fuera Ministra de Salud Pública del gobierno francés de postguerra y hasta llegó a ser presidenta del Parlamento Europeo. Se puede ver su nombre en la página 519 de la “Memoria de la Deportación de los Judíos de Francia”, en dónde esta buena señora figura como persona ejecutada en la cámara de gas. Su resurrección sigue siendo un misterio.

No murieron seis millones de judíos durante la guerra

Esta es una cifra tremendamente exagerada y no se corresponde con la realidad. Se cuestiona que desde 1933 a 1945 hubiesen muerto más de 800.000 personas en los campos de concentración, de entre las cuales aproximadamente de entre 150.000 y 300.000 serían judíos. Parte de esta afirmación se basa en los cálculos estadísticos poblacionales de la época, de natalidad, mortalidad y migración, así como en los de los campos de concentración alemanes. Los trabajadores eran necesarios en época de guerra y hubiese sido contraproducente ejecutarlos. Por esta razón el 8 de diciembre de 1942, Heinrich Himmler, responsable máximo de todas las instalaciones de prisioneros, hizo llegar a todos los centros de internamiento una orden taxativa, conminando a las autoridades responsables a que “el índice de defunciones en los campos debe ser reducido a cualquier costo”. La Cruz Roja Internacional, que tuvo acceso a los campos y los supervisó durante la guerra, informó sobre dichas defunciones.

También existieron muchos testigos y algunas confesiones que describieron el proceso de los campos de Dachau, Buchenwald, Ravensbrück y Mauthausen, “hecho” que fue “establecido” durante los Juicios de Nüremberg, pero desde 1960 todos los historiadores “serios” de la versión oficial, admiten que todo esto era producto de la propaganda antialemana, y que los testimonios eran fraudulentos. Paul Rassinier participó de manera importante en la refutación de estos testimonios.

El historiador exterminacionista alemán Martin Broszat fue uno de los expertos designados por el gobierno alemán que demostró que no había cámaras de gas dentro del territorio alemán, aunque pensaba que sólo existían en Polonia. Incluso una vez demostrada la no existencia de cámaras de gas por las autoridades alemanas, continuaban apareciendo “supervivientes” que afirmaban haber visto gaseamientos en los campos de Alemania. Por otro lado, el denominado Documento Lauchout o Documento Müller fue emitido por el Tribunal Militar Internacional de Nüremberg en 1948 y sacado a la luz por el profesor Emil Lachout, lo que le hizo blanco del acoso de los medios y la policía austríaca por mas de una década.

Viena, 1 de Octubre de 1948 – Circular número 31/48:
”La Comisión Investigadora Aliada” ha constatado hasta la fecha, que en los campos de concentración siguientes, no tuvo la muerte de ningún ser humano mediante gas venenoso: Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau, Flossenburg, Gross-Rosen, Mauthausen y anexos, Natzweiler, Neuengamma, Niedahagen (Wewelsburg), Rravensbrück, Sachsenhausen, Stutthof, Theresienstadt. En estos (trece) casos, se ha podido comprobar que se obtuvieron confesiones mediante tortura y prestaron falsos testimonios. Ello debe tenerse en cuenta durante las pesquisas e interrogatorios de criminales de guerra. Este resultado de las investigaciones deberá ponerse en conocimiento de los antiguos internados en los campos de concentración, que al ser interrogados, hagan declaraciones sobre el asesinato en estos campos de personas, especialmente judías, mediante gas venenoso. En caso de que persistan en sus afirmaciones, deberán ser denunciados por falso testimonio.”

Según la versión de posguerra, escrita por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, las cámaras de gas habrían sido uno de los métodos de homicidio utilizados por el Tercer Reich para el exterminio de judíos y otras minorías durante la contienda bélica. El asesinato sistemático, según esta versión refutada por el revisionismo histórico, habría sido el verdadero plan de la llamada Solución Final lo que posteriormente se conoció como Holocausto.

En la década de los 80s, la investigación conducida por Fred A. Leuchter de las supuestas cámaras de gas de Polonia cuestionó seriamente su uso como cámaras homicidas. Sin embargo, los hallazgos de Leuchter fueron desestimados por el Lobby judío ya que este no poseía la correspondiente licencia de ingeniero. No fue hasta la década de los 90s cuando el licenciado en química Germar Rudolf, a punto de graduarse como doctor, lleva adelante su propia investigación que se conoce bajo el nombre de Informe Rudolf.

Esta termina por confirmar los hallazgos de Leuchter en el sentido de que las presuntas cámaras de gas de Polonia no fueron utilizadas para el exterminio de la manera descrita por la historia oficial. El informe no ha podido ser refutado científicamente, por lo cual las autoridades alemanas optaron por pedir la extradición de Rudolf y encarcelarlo. El principal pretexto esgrimido por los fiscales fue que el resultado su investigación no coincide con la verdad del Holocausto, establecida por ley.

Los hornos crematorios analizados tampoco cumplen con los mínimos requerimientos para incinerar siquiera una ínfima parte de las cifras que entrega la propaganda. El Informe analiza uno por uno los hornos y da las cantidades máximas de incineraciones físicamente posibles, aclarando que corresponderían a un uso diario de 24 horas todos los días que estuvieron en funcionamiento. O sea, sin mantenimiento alguno, sin posibilidad de enfriarse ni de retirar las cenizas… ¡durante años! Además han sido realizados dos estudios más químicos por otros especialistas, todos ellos con resultados en este mismo sentido. No hay ni un solo análisis de los exterminacionistas con resultados contrarios…. pero de todo esto no se habla jamás en la prensa.

VER ▶ El Oscuro Plan Sionista “Kalergi” y la Destrucción Total de Europa

Esperamos continuar investigando este tema tan interesante y que nada ni nadie nos ponga impedimentos en ello, ya que lo que pretendemos es conocer la verdad. ¿Que opinas? Déjanos tu comentario.

5 Comentarios

  1. nunca existio el “holocausto”. muchos judios resentidos(no todos), quieren difamar contra los alemanes y hay judios que reconocen que los alemanes no solo mataron judios sino tambien alemanes puros.

  2. Excelente….soy uno de los que no cree en el mentado holocausto….y soy de los que piensan que Hitler en si fue el gran salvador de Alemania….

  3. excelente informacion, me consta que con toda la informacion que he leido antes que esta la historia judia es la mas grande farsa contada al mundo, entre holocauso, diario de la tal Ana Frank, los falsos 6 millones de judios muertos, las falsas camaras de gas en Polonia y cada campo de concentracion … uffff…son una peste estas personas y desgraciadamente con mucho poder.

  4. como en toda religion sus lideres (sacerdotes Rabinos etc )lo que propalan escritos ,mensajes visiones ..lo que dicen es palabra de Dios (pueblos elejidos pueblos santos pueblos salvops y unicos de el resto ,y la gente les cree sino iran al infiernoi .el ser humano ni bien nace le tiene miedo a la muerte,y en ultimo caso al morir quiere ir al cielo o como lo llamen,todas las religiones fueron perseguidas combatidas y tienen sus martires en resumen nuestra vida eca en la tierra es un suspiro ante la inmensa eternidadde espacio tiempo y espiritu no se volvera eterna por mas que embolse y acapare todo el oro del mundoy viva holgadamente en detrimento de los desposeidos

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