Un año en el espacio puede ser suficiente tiempo como para sufrir cambios permanentes en tu ADN. Así lo ha comprobado la NASA, que como parte de un experimento llamado Twin Study ha tenido a Scott Kelly casi un año en la Estación Espacial Internacional. A su vuelta han contrastado que su ADN ya no es exactamente el mismo.

Tras pasar un total de 340 días en el espacio, el astronauta Scott Kelly volvía a la Tierra en marzo de 2016 y se fundía en un abrazo con su hermano gemelo Mark. Scott ponía fin con este abrazo a una misión espacial, integrada dentro del estudio conocido como ‘The Twins Study’, que tenía como objetivo descubrir qué le sucede al cuerpo humano tras un año flotando en microgravedad.

Dado que ambos hermanos eran idénticos, eran los dos mejores sujetos para la NASA para comparar las evoluciones sufridas por el uno frente al otro. Todo ello para determinar si los efectos sufridos por la estancia espacial pueda significar un riesgo para la salud.

Para comprobar que la modificación es efectiva y a qué nivel se ha producido, el hermano de Scott, también astronauta, ha permanecido en la Tierra como grupo de control. La sorpresa no es ya que haya cambios en el ADN, algo habitual y esperado, sino que parece que son permanentes e irreversibles.

Según los primeros análisis de ADN, Scott aumentó la longitud de sus telómeros (los extremos de los cromosomas) y disminuyó los niveles de metilación de ADN. Por otro lado, el primer estudio también resolvió que Scott creció hasta cinco centímetros durante su aventura espacial, todo ello debido a la microgravedad, que estira la columna vertebral. Ahora, nuevos análisis revelan que los genes de Scott ha sufrido variaciones respecto a los de su hermano.

Según explica la NASA, en torno al 7% de los genes de Scott han sufrido una modificación permanente durante los 340 días que Kelly ha pasado en la Estación Espacial Internacional (ISS). En concreto, el astronauta ha visto modificados sus genes asociados a la formación ósea, a la ausencia de oxígeno y el sistema inmunológico. Genes que, tras un año en el espacio, son completamente distintos a los de su hermano gemelo, nacido con el ADN idéntico.

A lo largo de este año, la NASA ofrecerá los resultados finales de esta investigación, que mira de reojo la nueva etapa espacial.. que tiene como objetivo colonizar Marte. ¿Que te parece? ¿Es “bueno” para los humanos pasar tiempo en el espacio? A continuación dos interesantes videos que tratan este apasionante tema.

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