Este domingo 20 de mayo, China espera comenzar la próxima etapa de su ambiciosa agenda de exploración lunar con el lanzamiento de un satélite de comunicaciones. Ese instrumento está diseñado para allanar el camino al lado oculto de la luna, donde ninguna misión humana ha existido antes.

Como un proyecto científico nacional, la ingeniería de la exploración de la Luna obedecerá y servirá a la estrategia de vitalizar el país por medio de la ciencia y del desarrollo sostenible, con el propósito de satisfacer las necesidades integrales en la ciencia, la tecnología, la economía y el desarrollo social. Dicho proyecto está integrado por tres fases: dar vuelta a la Luna, colocarse en ella y retornar de la misma.

El satélite, llamado Queqiao hará su recorrido sobre el lado oculto de la luna, para posarse en lo que los astrónomos llaman el punto L2 de Lagrange, a unas 40.000 millas sobre la superficie. Ese es uno de los lugares de estacionamiento donde los satélites pueden mantener su posición fácilmente. A partir de ahí, Queqiao estará bien preparado para enviar señales entre la Tierra y el otro lado de la luna. El lanzamiento del cohete este domingo también llevará una antena de radio holandesa diseñada para captar señales celestiales débiles de los primeros días del universo.

La radioastronomía puede ser complicada en la Tierra porque reúne el mismo tipo de ondas de luz que usamos en las comunicaciones y en la tecnología de navegación. Esto significa que incluso en las partes de la Tierra donde la influencia humana es más débil, puede ser difícil separar las señales astronómicas de la vibración artificial. Desde el punto L2 de Lagrange, la masa de la luna bloqueará todas las señales que rebotan alrededor de la Tierra, dejando a la antena con una vista cristalina del universo.

Después de Queqiao, el siguiente paso de China es la misión Chang’e 4, cuyo lanzamiento está programado para noviembre de este año 2018. Esa misión incluirá un módulo de aterrizaje, que el país espera que sea el primero en explorar el otro lado de la luna. Ambos lanzamientos de este año son preludios de la misión Chang’e 5, la culminación de los sueños lunares de China. Esa misión se lanzará el próximo año y, si tiene éxito, incluirá la primera recuperación de una muestra de roca lunar desde el año 1976.

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