Recientemente dos grandes erupciones y el aumento de la actividad volcánica en distintas partes del mundo ha vuelto a poner de manifiesto lo vulnerables que somos los humanos ante la madre naturaleza.

El Volcán de Fuego en Guatemala, hizo una violenta explosión la semana pasada sepultando aldeas y provocando, al menos, 110 muertos y más de 200 desaparecidos. Tras varias horas de tregua, volvió a registrar explosiones que complicaron las tareas de rescate, en riesgo constante por los flujos piroclásticos que descienden por las laderas transportando gases y materiales muy calientes.

Por otro lado, el Kilauea, en la mayor isla de Hawai, entró en erupción el pasado 4 de mayo y, aunque de momento no ha habido víctimas mortales, sigue expulsando toneladas de lava y destruyendo viviendas, carreteras y todo lo que encuentra a su paso. Menos atención mediática está recibiendo el Monte Merapi, en Indonesia, que empezó a rugir a mediados de mayo y el 1 de junio las cenizas llegaron a los 6 kilómetros de altura. ¿Está aumentando la actividad volcánica en la Tierra?

“Normalmente hay varios volcanes en erupción, aunque no sean tan espectaculares o bien no estén afectando a la población como es el caso del Volcán de Fuego y del Kilauea”, coincide Inés Galindo Jiménez, jefa de la Unidad de Las Palmas de Gran Canaria del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

“La superficie de la Tierra está formada por placas tectónicas que se mueven. En algunas zonas se separan y en otras convergen, es decir, chocan y unas se hunden por debajo de las otras. En el caso de Guatemala e Indonesia, hablamos de zonas de subducción, es decir, una placa se hunde bajo la otra y suele darse un vulcanismo asociado a sismicidad fuerte y con un índice de explosividad alto. Suelen ir acompañadas de terremotos debido al choque de placas, pero no todos los volcanes están relacionados con la sismicidad”, aclara Inés Galindo.

Sin embargo, Hawai está dentro de una placa tectónica, como el archipiélago de las Islas Canarias: “No es el típico vulcanismo, pues está asociado a una anomalía térmica en el manto. Se llama punto caliente y quiere decir que dentro de la corteza se puede formar magma”. Este vulcanismo, explica la geóloga, es menos frecuente que el relacionado con la subducción.

Las erupciones de Hawai y Guatemala tienen características distintas que explican en cierto modo por qué la segunda ha sido tan mortífera, mientras que en Hawai no se han registrado de momento víctimas mortales. También ha influido la cercanía al volcán de las humildes poblaciones rurales de Guatemala -muy dependientes de la agricultura para su subsistencia- pues allí encuentran zonas muy fértiles para sus cultivos.

¿Qué pasaría si todos los volcanes de la Tierra se activaran al mismo tiempo?

En el planeta Tierra hay casi 2.000 volcanes en fase activa, sin considerar los volcanes que hay ocultos en las profundidades del mar. Día con día, diez o veinte de ellos hace erupción en algún lugar del orbe. Observar a uno de estos colosos arrojando lava rocas y humaredas es aterrador. Pero, ¿qué sucedería si la totalidad de los volcanes del mundo hicieran erupción simultáneamente?

Esa misma interrogante se la hicieron al experto en geología de la Universidad de Radford, en Virginia, USA, Parv Sethi, en un popular sitio web de ciencia. La respuesta del científico fue la siguiente: en un escenario así, nuestro planeta no podría resistir y sería destruido, puesto que se presentaría una cadena de catástrofes ambientales aún más terribles que un invierno nuclear.

Vamos a imaginar lo que podría suceder ante este dantesco escenario. Sethi considera que, el entorno sería tan aterrador, que nadie desearía sobrevivir en un planeta así. El daño mayor se presentaría con los gases y cenizas volcánicas, aun tomando en cuenta que ciertos volcanes no son muy potentes. Pero otros, como el volcán de Yellowstone, se proyectan como colosales amenazas por sí mismos. De modo que, imaginarse 1,500 volcanes entrando en erupción al mismo tiempo, es como si explotara la bomba más destructiva que pudiera existir jamás.

La consecuencia inmediata es que una enorme capa de cenizas cubriría la Tierra, obstaculizando el paso de la luz solar. Nos quedaríamos en las más densas tinieblas, sin que pudiera darse la fotosíntesis en las plantas. Así que, las cosechas se perderían definitivamente y acontecería una alteración climática radical.

Sethi piensa que las cenizas podrían permanecer cubriendo la atmósfera durante una década entera. Mientras tanto las lluvias ácidas terminarían con todo cultivo que soportara la caída de ceniza y se polucionarían las corrientes subterráneas y los océanos. Sería el final de los corales y los animales marinos con conchas duras, la despedida de los peces y otras criaturas marinas.

La única forma de vida que podría sobrevivir en este ambiente infernal serían los seres extremófilos que habitan en ambientes sumamente ácidos, como por ejemplo, los respiraderos submarinos de las profundidades oceánicas y las aguas termales de Yellowstone, los cuales estarían a salvo del caos de la superficie.

Por lo que se refiere a los seres humanos, Sethi piensa que los únicos que podrían sobrevivir serían los astronautas en órbita o quienes se oculten en refugios subterráneos. Pero, a final de cuentas, el geólogo considera que, de presentarse esta erupción volcánica generalizada, los más afortunados serían quienes dejaran de existir.

Los expertos argumentan que esta posibilidad volcánica es casi inexistente o nula, pero no podemos dejar de atar cabos e investigar lo que realmente está sucediendo estos días en el planeta Tierra.. ¿Que opinas al respecto? Déjanos tu comentario más abajo!

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