Los científicos de todo el mundo regularmente empujan los límites y cruzan la línea hacia lo desconocido, y ésto es lo que nos permite hacer nuevos descubrimientos. Sin embargo al hacerlo, entienden que corren un riesgo, y de vez en cuando ese riesgo literalmente les explota en su cara.

La comprensión y el estudio del magnetismo y los campos magnéticos se remontan a la historia del mundo antiguo, en cuyo momento las personas reconocieron la propiedad magnética natural de los imanes. Si bien no entendieron la razón del fenómeno, sí notaron que estos minerales atraían al hierro, lo que les fascinaba. Esto finalmente condujo al desarrollo de la brújula imán.

Desde ese momento, la ciencia detrás del magnetismo ha fascinado a los científicos de todo el mundo, y muchos eligen dedicar sus carreras para comprender mejor el fenómeno y superar sus límites. Con cada nuevo descubrimiento y desarrollo, encontramos nuevos conocimientos de estos sistemas complejos y nuevas maneras creativas de utilizar esta información en toda la sociedad. Esto incluye el uso de imanes en computadoras y dispositivos electrónicos, energía eléctrica, tecnología de resonancia magnética e incluso las tiras magnéticas que se encuentran en nuestras tarjetas de crédito.

Interesados ​​en impulsar este estudio, un equipo de científicos de la Universidad de Tokio se propuso crear el campo magnético controlable más potente que jamás se haya creado. Suena como una idea salvaje incluso para considerar, pero es una que encontraron con determinación y convicción. Específicamente, estaban probando el poder de un nuevo sistema generador, uno que prometía demostrar una gran potencia.

Al medir los campos magnéticos, los científicos usan una unidad conocida como ‘tesla’. Un imán de laboratorio fuerte utilizado durante la experimentación científica a menudo mide aproximadamente 10 Tesla, mientras que el pequeño imán de barra que tiene en casa en nuestra nevera se estima en 0.01 Tesla. Se esperaba que el generador que el equipo estaba probando, según un artículo publicado en la ‘Revisión de los instrumentos científicos’ alcanzara su pico en un impresionante 700 Teslas. Sin embargo, el equipo nunca pudo haberse preparado para lo que vino después. En lugar de llegar al punto esperado, ¡la máquina generó un campo de pico que medía 1.200 Teslas!

Como medida de seguridad, el equipo equipó el generador con una jaula de hierro. Sin embargo, ajeno a lo poderoso que sería el imán, la jaula no pudo soportar la presión. ¿El resultado? Una impactante explosión atrapada en la cámara.

Concluyendo su informe, los investigadores escribieron: “Hace solo 40 años, los campos magnéticos del orden de 1000 Tesla solo se informaban en sistemas extremadamente complicados y a veces poco fiables impulsados ​​por explosivos, sin ningún nivel sofisticado de control. Por lo tanto, se puede decir sin ninguna duda, que los resultados actuales representan el comienzo de una nueva era en la búsqueda de producir y usar campos magnéticos ultrafuertes para estudios de estado sólido, así como para experimentos relacionados con la fusión de plasma”.

¿Esto marca el final de los esfuerzos del equipo? ¡Lejos de eso! Cuando se le preguntó sobre el siguiente paso en su investigación, el físico Shojiro Takeyama respondió: “No esperaba que fuera tan alto. La próxima vez, haré [el recinto] más fuerte”.. ¿Qué opinas al respecto? Déjanos tu comentario más abajo!

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