De todas las tecnologías transhumanistas que vienen para el futuro cercano, se destaca una que a su vez fascina y desconcierta a las personas. Esta se llama ectogénesis: desarrollar fetos fuera del cuerpo humano, en úteros artificiales.

El término ectogénesis fue acuñado en 1924 por el científico británico J.B.S. Haldane. Este mismo científico predijo que para el 2074 solo el 30% de los nacimientos iban a ser humanos. Sin embargo, la ciencia creció mucho más de lo que él se imaginaba, y su predicción puede que haya sido un poco conservadora.

La ectogénesis en sí misma es bastante complicada, aunque tenga un aspecto sencillo. Básicamente, se muestra como un acuario lleno de líquido amniótico, con un montón de tubos de alimentación y cables de monitoreo conectados a un organismo vivo en desarrollo.

Estos tubos se encargan de traer los nutrientes, el oxígeno y todos los elementos necesarios para crear un organismo y ayudarlo a sobrevivir; los cables monitorean absolutamente todo lo que sucede dentro del tanque. Ciertamente se debe sentir una sensación como la de Matrix allí dentro.

Investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia han gestado con éxito corderos fetales en úteros artificiales conocidos como biobags (biobolsas). Su objetivo era explorar las posibilidades de tratamiento de los bebés prematuros.

El equipo de Filadelfia seleccionó corderos fetales biológicamente equivalentes en edad a los bebés a las 22-24 semanas. El líquido amniótico artificial se hizo circular suavemente a través de las bolsas para eliminar las toxinas. Los corderos vivieron y maduraron durante cuatro semanas en las bolsas selladas. Su aspecto pasó de rosa, sin pelo y ligero, a blanco-lana, esponjoso y robusto.

Si las biobolsas pudieran adaptarse de forma segura para uso humano, podrían salvar anualmente la vida de cientos de miles de bebés en todo el mundo y prevenir la ceguera, la sordera, la parálisis cerebral y otros efectos perjudiciales de la prematuridad en millones de bebés más. El equipo espera comenzar los ensayos en seres humanos dentro de entre tres a cinco años.

Si bien gran parte de la tecnología para empezar a experimentar con el cultivo artificial de un feto humano ya existe, los ensayos en humanos todavía están a un lustro de poder realizarse, en gran parte debido a las implicaciones legales y a las éticas turbias de este controvertido concepto.

Sin duda, la propagación de nuestra especie sin la necesidad de un cuerpo humano suena increíblemente inalcanzable. E incluso si es alcanzable, está la cuestión de si la gente se sentiría cómoda haciendo esto. Muchos pensarán que, pese a que proliferen los métodos de la ectogénesis en la Tierra, la reproducción natural seguiría vigente entre los humanos.

No estás equivocado, pero debido a que la ectogénesis ofrecerá mayor seguridad en el buen crecimiento del feto al estar al cuidado de una máquina que realizaría un seguimiento exhaustivo de su salud y sus reacciones, los padres comenzarían a solicitar que su hijo/a se desarrollase de forma segura dentro de un tanque en lugar de hacerlo en el útero de la madre. ¿O no? Déjanos tu comentario más abajo.

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