En el curso de la búsqueda de posibles signos de inteligencia extraterrestre (ETI en inglés), los científicos han tenido que hacer un pensamiento realmente extraordinario sobre los agujeros negros.

Dado que es una conclusión inevitable que muchas ETI serían más antiguas y tecnológicamente más avanzadas que la humanidad, aquellos que participan en la Búsqueda de Inteligencia Extra-Terrestre (SETI) deben considerar lo que estaría haciendo una especie más avanzada.

Una idea particularmente radical que se ha sugerido es que las civilizaciones espaciales podrían aprovechar la radiación emitida por los agujeros negros (radiación de Hawking) para generar energía.

Sobre la base de esto, Louis Crane, un matemático de la Universidad Estatal de Kansas (KSU, por sus siglas en inglés), recientemente escribió un estudio que sugiere cómo las ráfagas que usan telescopios gamma podrían encontrar evidencia de naves espaciales alimentadas por diminutos agujeros negros artificiales.

El estudio, “Buscando civilizaciones extraterrestres usando telescopios de rayos gamma”, apareció recientemente online. Este es el segundo artículo publicado por el Dr. Crane sobre el tema, el primero de los cuales fue coautor de Shawn Westmoreland (un estudiante de posgrado de física en KSU) y publicado en 2009, titulado “¿Son posibles las naves espaciales de agujero negro?”.

En el primer artículo, Crane y Westmoreland exploraron la posibilidad de utilizar la radiación de Hawking de un agujero negro artificial. Concluyeron que estaba en el límite de la posibilidad, pero que los efectos de la gravedad cuántica (que actualmente se desconocen) podrían ser un problema.

En su artículo más reciente, Crane llevó las cosas un paso más allá al describir cómo los rayos gamma resultantes que un sistema de este tipo produciría podrían ayudar en la búsqueda de ETI.

El concepto de una nave espacial propulsada por un agujero negro fue introducido por primera vez por el famoso autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke en esta novela de 1975, Imperial Earth. Charles Sheffield presentó una idea similar en su cuento de 1978, “Killing Vector”.

En ambos casos, Clarke y Sheffield describen cómo las civilizaciones avanzadas podrían extraer energía de los agujeros negros giratorios para satisfacer sus necesidades energéticas.

Además de ser puro oro de ciencia ficción, la capacidad de aprovechar un agujero negro para generar energía ofrecería algunas ventajas bastante fuertes. Como el Dr. Crane describió a Universe Today por correo electrónico:

“Una civilización avanzada querría aprovechar un agujero negro microscópico porque podría arrojar materia y liberar energía. Sería la última fuente de energía. En particular, podría impulsar una nave estelar lo suficientemente grande como para ser protegida a velocidades relativistas. Ninguno de los conceptos de naves espaciales que la NASA estudió resultó viable.. Podría ser la única posibilidad”.

Además, las firmas asociadas con este tipo de actividad tecnológica (también conocidas como “tecno-firmas”) indicarían un nivel de avance muy alto. Dados los grandes requisitos de energía para crear un agujero negro artificial, más los desafíos técnicos asociados con su aprovechamiento, el proceso sería más que nada menos que una civilización de Tipo II en la Escala de Kardashev.

“Para producir un agujero negro artificial tendríamos que enfocar un láser de rayos gamma de mil millones de toneladas a las dimensiones nucleares”, dijo el Dr. Crane.

“Es como hacer tantas bombas nucleares de alta tecnología como automóviles en la Tierra. Su escala está más allá de la economía mundial actual. Una civilización que utiliza completamente el Sistema Solar tendría los recursos”.

Eso no es el menor de los desafíos técnicos, la mayoría de los cuales están más allá de lo que la humanidad es capaz de hacer. Estos incluyen la gran cantidad de energía que se necesitaría para alimentar el láser de rayos gamma, dónde se almacenaría esta energía y cómo se concentrarían estas emisiones en un espacio de tamaño atómico.

Como indicó Crane, hay sugerencias sobre cómo se podría hacer esto, pero siguen siendo altamente especulativas. Aparte del concepto en sí, la idea de una civilización alimentada por un agujero negro también es interesante por las posibilidades que presenta para la investigación SETI.

Al igual que con otros signos de actividad tecnológica, una civilización que utiliza pequeños agujeros negros artificiales creados con láseres de rayos gamma podría ser detectable gracias a una pequeña cosa conocida como “spill-over”.

Este concepto fue descrito por el profesor Philip Lubin en un estudio de 2016, donde sugirió que se podrían encontrar pruebas de ETI mediante la búsqueda de signos de energía dirigida.

Consistente con la investigación de Lubin sobre láseres para defensa planetaria y propulsión láser (para la NASA y como parte de Breakthrough Starshot), Lubin sugirió que los destellos errantes de energía láser (también conocidos como “desbordamiento”) podrían indicar una civilización tecnológicamente avanzada.

De la misma manera, los investigadores de SETI podrían confiar en los telescopios de rayos gamma para buscar signos de desbordamiento de los láseres de rayos gamma. Como lo expresó el Dr. Crane:

“Si alguna civilización avanzada ya tuviera tales naves espaciales, los telescopios de rayos gamma VHE actuales podrían detectarla entre 100 y 1000 años luz si estuviéramos en su haz. Podrían distinguirse de las fuentes naturales por su constante cambio al rojo durante un período de años” a décadas. Para investigar esto, los astrónomos tendrían que mantener series temporales de curvas de frecuencia de las fuentes de rayos gamma similares a puntos. Esto no parece ser algo que actualmente hacen”.

Sin embargo, lo que quizás sea más emocionante es el hecho de que los astrónomos ya hayan encontrado signos de algunas civilizaciones Kardashev Tipo II que utilizan este tipo de método para la producción de energía.

Como explicó el Dr. Crane, se han detectado varias fuentes de rayos gamma similares a puntos en nuestro Universo para las cuales no se ha dado una explicación natural.

Las observaciones futuras que utilicen telescopios espaciales como el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi (FGST) y las instalaciones terrestres como el Sistema Estereoscópico de Alta Energía (HESS) y el Sistema de Arreglo de Imágenes de Radiación Muy Energética (VERITAS) podrían ayudar Estas fuentes podrían ser de naturaleza artificial.

Junto con los instrumentos de la próxima generación que tienen una mayor resolución y capacidades de imagen, la difusión de láser de rayos gamma y otras posibles tecno-firmas podrían estar ahí, esperando a ser identificadas.

Mientras tanto, la humanidad todavía tiene un largo camino por recorrer antes de que pueda comenzar a contemplar la construcción de este tipo de tecnología.. ¿Qué opinas? Déjanos tu comentario más abajo.

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