Un ministro del gobierno belga ha anunciado que Bruselas está deteniendo sus planes 5G debido a los efectos en la salud.

En telecomunicaciones, 5G son las siglas utilizadas para referirse a la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil. Es la sucesora de la tecnología 4G. Actualmente se encuentra sin estandarizar y las empresas de telecomunicación están desarrollando sus prototipos.

Está previsto que su uso común sea en 2020 ya que se consideraba que conexión 5G será clave para crear el ecosistema de las futuras ciudades inteligentes.

Sin embargo, Bruselas ha decidido parar la tecnología 5G al considerarla contaminación electromagnética, pero el 5G es una realidad en ciudades españolas como Barcelona y Madrid. En el portal Infoantenas, del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, podemos encontrar todas las antenas instaladas en España.

Atar corto a Huawei pero sin impedir su protagonismo en la quinta generación de telefonía móvil (5G). Ese es el objetivo de la Comisión Europea.

Washington ha prohibido el acceso de Huawei y a ZTE a contratos públicos relacionados con el despliegue de la 5G. Australia y Japón siguieron esos mismos pasos. El Gobierno de Donald Trump ha presionado a los países de la UE para que repliquen una prohibición similar.

Pero los socios de la UE, con Alemania a la cabeza, se han resistido porque prescindir de Huawei podría retrasar dos o tres años la llegada a Europa de una nueva generación de telefonía móvil que puede suponer un salto importante en los sistemas de producción y comunicación de todo el planeta.

La desconfianza de la UE no ha ido tan lejos como Trump. Pero el vicepresidente de la Comisión para el área tecnológica, Andrus Ansip, señaló en diciembre del año pasado que Europa debe “estar preocupada” y “tener miedo” de empresas como Huawei.

La respuesta de la Comisión a ese temor coincide con los planes de 11 Estados miembros para llevar a cabo este año la subasta de espectro necesaria para el 5G, entre ellos Alemania, Francia, Austria o Hungría. A ellos se sumará España en 2020.

Bruselas, según el texto que se aprobó el pasado martes, desarrollará antes de final de año un inventario de los riesgos de esas redes, desde la cadena de proveedores, a los puntos vulnerables del software, o el marco legal al que estén sujetos los operadores.

En el mismo plazo, la UE fijará medidas para mitigar esos riesgos que pueden incluir la emisión de certificados para terceras partes, chequeos de seguridad del software o verificación de que el acceso a la red está controlado.

La Comisión parece ser consciente de que la tarea de vigilancia puede resultar ingente para las autoridades nacionales. La Recomendación aboga por establecer “revisiones conjuntas de seguridad realizados por dos o más Estados miembros (…) cuando la misma compañía esté operando o construyendo la red de esos Estados”.

Otro punto que, sin mencionarla, apunta a una vigilancia multilateral sobre Huawei, la compañía favorita para desarrollar la 5G en muchos países de la UE. ¿Qué opinas al respecto? Déjanos tu comentario más abajo.

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