La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) ha detectado la llegada de partículas solares a la Tierra.

La tormenta solar ha sido considerada como “moderadamente fuerte”, aunque se ve agravada por un pequeño agujero en el escudo magnético de nuestro planeta.

La tormenta ha sido clasificada como un G-2, que puede causar un “apagón” en las señales de radio, lo que provocará fallos en las comunicaciones y cortes de energía en zonas de alta latitud.

Los expertos han señalado que habrá auroras boreales, que generalmente aparecen en el círculo polar ártico, se verán en lugares como Nueva York y Escocia.

“Los investigadores de la NOAA dicen que hay un 55% a 60% de probabilidad de tormentas geomagnéticas el 15 y 16 de mayo, cuando una serie de eyecciones de masa coronal (CME) podrían golpear el campo magnético de la Tierra”, explica el blog científico Watts Up with That?

“Se espera que los niveles de la tormenta oscilen entre las categorías G1 y G2. Esto significa que las auroras podrían verse en estados del norte de los Estados Unidos como Montana, Minnesota y el estado de Nueva York. Tres y posiblemente cuatro CME están dirigiéndose hacia la Tierra después de una serie de explosiones cerca de la mancha solar AR2741.

“El más potente hasta el momento ocurrió el 12 de mayo cuando un filamento de magnetismo que rodea la mancha solar se volvió inestable y estalló. La zona de explosión tenía más de 200.000 km de diámetro.”

Por lo general, estas tormentas no son consideradas peligrosas y únicamente suele provocará auroras borales en el norte o en el sur. Sin embargo, a veces la corriente de partículas puede ser tan grande que puede hacer que la atmósfera de la Tierra se expanda, ya que calientan la capa exterior de la misma.

A medida que la atmósfera se expande, hace que las señales satelitales sean mucho más difíciles de llegar al suelo, lo que potencialmente conduce a una falta de navegación GPS, señal de teléfono móvil y televisión por satélite.

Además, una oleada de partículas puede conducir a altas corrientes en la magnetosfera, lo que puede a su vez puede llevar a una electricidad más alta de lo normal en las líneas eléctricas. Y en el peor de los escenarios estaríamos ante un nuevo evento Carrington.

La tormenta solar de 1859 fue lo suficientemente fuerte como para destruir el sistema de telégrafos en todo el mundo. En la actualidad, las consecuencias serían devastadoras.

La Tierra podría ser el objetivo de una explosión equivalente a 10 mil millones de bombas de Hiroshima explotando al mismo tiempo. Los sistemas de comunicación se paralizarían, los servicios básicos como el transporte, alimentación y sanidad no funcionarían, y la pérdida del sistema eléctrico sumiría al planeta en una noche perpetua.

Para los más creyentes se trataría de los “Tres Días de Oscuridad”. Este evento dice que Dios castigará al mundo con oscuridad al final de los tiempos. La Tierra será envuelta por la oscuridad que durará tres días y tres noches, y la única fuente de luz serán las velas benditas.

Varios visionarios católicos están de acuerdo en que las personas deberán permanecer en sus casas durante este período apocalíptico, ya que la mayoría de los habitantes de la tierra morirán.

Ya sea una simple tormenta solar o un evento apocalíptico, ¿estamos preparados para las amenazas espaciales? Mira el siguiente video y déjanos tu comentario más abajo.

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