En 2017 se publicó un artículo titulado «Dios en la máquina: mi extraño viaje al transhumanismo» escrito por una ex cristiana evangélica que, tras perder su fe, encuentra consuelo en una filosofía tecnológica radical que promete la inmortalidad y la trascendencia espiritual.

Aunque ambos conceptos suenen similares, el transhumanismo lo promueve de una forma un tanto diferente y ese mensaje podemos encontrarlo de manera subliminal en la industria de la música…

El transhumanismo es una filosofía que construye un quiebre posthumanista de los binarios humanistas y asegura que debemos emplear la tecnología para mejorarnos hasta el punto de convertirnos en algo que va más allá que el humano común.

Los transhumanistas apoyan las investigaciones que alargarían la vida humana, eliminaría enfermedades, desarrollarían más inteligencia, más fuerza y erradicaría la pobreza y el sufrimiento.

A pesar de que su fin parece algo noble, el análisis posterior demuestra que la filosofía es una reencarnación moderna de la «serpiente» que aparece en el Génesis.

Sin embargo, la filosofía ya no es solamente un producto de una pequeña secta, sino que se ha convertido en una corriente masiva que está enviando mensajes ocultos a la psique de la población. Uno de los medios más explotados para este fin es la industria musical.

Tecnología, robótica, mundos dominados por máquinas. Suenan a conceptos que se verían en la ciencia ficción, películas o programas de teorías, sin embargo, se ha hecho muy común en temas musicales populares.

La industria de la música es comercializada especialmente en la población joven, y eso tiene un propósito. Algo (sea una agenda Illumianti, de élite mundial, o quien sea) está sucediendo que está influyendo en la cultura y en las personas jóvenes.

Una de las tendencias más nuevas de la música contiene ciborgs y movimientos transhumanos. Ray Kurzweil, escritor de diferentes libros sobre el tema, planteó un futuro en donde los robots se fusionarían con los humanos para cambiar nuestro proceso evolutivo a un nuevo punto más longevo. Kurzweil argumenta que el comienzo de este futuro es la nanotecnología.

Una vez se creen nanobots capaces de auto replicarse, la humanidad podrá implantarlos en los cuerpos humanos para incrementar procesos fisiológicos, mantener óptimos a las personas y destruir cualquier tipo de enfermedad.

Kurzweil también predice que la humanidad podrá implantar sistemas de acceso a internet en los cerebros para que ser capaces de navegar por la web mediante pensamientos sencillos, con una pequeña pantalla implantada en la córnea.

Con esta idea, existe un empuje en la industria del entretenimiento para «normalizar» a los ciborgs o humanos híbridos. El subconsciente está comenzando a asimilar este tipo de cosas y a pesar de que no veamos a los artistas gritarnos a la cara que eso está bien, no quiere decir que el subconsciente no lo esté aprendiendo.

La industria musical capta a un público más joven y busca tomar su imaginación para que influir en su subconsciente mediante mantras continuos. En los videos musicales, ilustraciones y portadas de discos, no solo veremos simbolismo elitista, sino que también comenzamos a ver humanoides robóticos.

Un ejemplo de esto, y uno bastante intrigante, es la similitud de videos musicales que, a pesar de hablar de temas totalmente diferentes, son ridículamente iguales. Las similitudes entre el video Born This Way de Lady Gaga y el video E.T de Katy Perry, desde que fueron lanzados en el 2011,son claros ejemplos de lo que hablamos.

¿Crees que existe una agenda transhumana en la música y el entretenimiento en general? Déjanos tú opinión en los comentarios.

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