En toda la extensión de la Vía Láctea, de acuerdo a la información recogida por Kepler, existen alrededor de mil millones de planetas parecidos a la Tierra, en los cuales podrían darse las características para albergar vida extraterrestre.

Dentro de nuestro Sistema Solar, dos misiones, una a Marte y otra a Plutón, captaron un par de estas características, además, el descubrimiento de vida bacteriana arroja luz a una misión que ha estado presente en la humanidad desde hace siglos: encontrar vida extraterrestre. Y según Jim Bridenstine, administrador de la NASA, es probable que no debamos esperar mucho más…

El rover Curiosty encontró minerales de arcilla en concentraciones de rocas en el monte Sharp, lo que da a entender que el cráter Gale albergó una gran cantidad de agua y rocas. Este hallazgo es muy importante para comprender el proceso de la desaparición del líquido vital.

Por otro lado, la sonda New Horizons también descubrió la presencia de amoniaco en Plutón, lo que demuestra actividad geológica reciente con agua líquida, algo elemental para regular la temperatura, incrementando la posibilidad de que existan condiciones ideales para la vida.

La vida, tal y como la conocemos, necesita de tres ingredientes esenciales: agua en estado líquido, moléculas orgánicas y una fuente de energía. Muchos investigadores sostienen que, dentro de los primeros mil millones de años de la historia de nuestro planeta, pudo llegar a la Tierra a bordo de meteoritos o cometas.

Mientras que el agua, de acuerdo a una hipótesis reciente planteada por científicos de la Universidad de Münster, en Alemania, llegó hace unos cuatro mil cuatrocientos millones de años, cuando el protoplaneta Theia chocó con la Tierra y, debido a la colisión, se creó al Luna.

Para descubrir qué fue lo que trajo el agua, analizaron isótopos de un elemento de la tabla periódica conocido como molibdeno, que se encuentra en el manto de la Tierra.

La teoría sugiere que Tehia se formó en una zona cercana a nuestro mundo, en donde existe una gran cantidad de materiales rocosos. Pero, la evidencia demuestra que se desplazó desde la zona exterior y después impactó. Este protoplaneta albergaría agua y dicha colisión formó las grandes masas de océanos en la Tierra.

¿Entonces podrían existir otros planetas con condiciones similares?

A pesar de la obsesión con Marte y el resto de mundos en el Sistema Solar, los científicos piensan que las mejores oportunidades de buscar vida están en los planetas extrasolares. El problema es lo complicado de observar directamente estos planetas.

A pesar de que se ha adoptado la estrategia de estudiar sus atmósferas para encontrar «bio-señales» (como el ozono de la atmósfera terrestre, señal indirecta de la fotosíntesis), los científicos no están seguros de que se pueda encontrar formas de vida tal y como la conocemos…

Porque no sabemos si todas las formas de vida son iguales. Inclusive, en la Tierra tenemos un ejemplo de ello con los tardígrados, una forma de vida capaz de sobrevivir, incluso, el vacío espacial y cuenta con características en su composición orgánica únicas, que no se ven en otra especie del reino animal y que continúa siendo un misterio para la ciencia, incluyendo su formación y desarrollo.

Entonces ¿Es posible encontrar formas de vida diferentes en el espacio? Por supuesto que sí. La ciencia no sabe realmente si se puede generar formas de vida diferentes a la que se conocen, tampoco sus características o si se pueden desarrollar hasta alcanzar un grado similar o superior al nuestro.

Sin embargo, mientras continúe avanzando nuestra tecnología y se estudie más las bacterias extraterrestres encontradas, nos acercamos más a una conclusión sobre la vida alienígena…

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Erick Sumoza

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