En el pasado, algo misterioso lanzó desde una galaxia muy lejana, una ráfaga de ondas de radio al universo. Ahora, esa poderosa señal extraterrestre fue captada por los radiotelescopios en el interior de Australia Occidental…

A pesar de que el bombardeo fugaz duró solamente milisegundos, los expertos pudieron rastrear el estallido de la radio hasta su fuente: una galaxia a unos cuatro mil millones de años luz de distancia, en la constelación de Grus.

A pesar de que los astrónomos han detectado durante la última década cientos de pulsos cósmicos, la última investigación muestra la primera vez que han registrado una sola ráfaga en acción y, después, han identificado su origen.

En un principio, descubrir el origen de estas señales de radio rápidas (FRB) debería ayudar a los expertos a poder identificar en donde se generan tales explosiones extremas.

Es por ello que Bannister y su equipo han decidido desplegar toda la artillería en el cielo y bucar estos fenómenos astrofísicos. Con 36 antenas de radio repartidas en más de tres kilómetros cuadrados, los astrónomos podrán usar retrasos leves en la llegada de la explosión.

El 24 de septiembre del año pasado, mientras ejecutaban un software especial diseñado para localizar ráfagas individuales, registraron la llamada Explosión FTB 180924.

Los telescopios en Hawái y Chile ayudaron a identificar el origen de dicha explosión como una galaxia que se encuentra a unos 3,6 mil millones de años luz de distancia, aproximadamente.

Específicamente, proviene de las afueras de una gran galaxia, posiblemente espiral, que es, quizás, muy parecida a la Vía Láctea, aunque está dominada por estrellas antiguas.

La galaxia es, aproximadamente, mil veces más grande que la misteriosa FRB 121102, y podría estar formando estrellas a un ritmo mucho más pausado.

Si eso es cierto, significa que las estrellas recién muertas, como los magnetares, no deberían existir fácilmente allí, porque las estrellas grandes y en forma de globo que se colapsan en densos cadáveres estelares que normalmente viven en regiones donde las estrellas se forman rápidamente.

Las principales teorías sugieren que los FRB provienen de eventos cósmicos explosivos y volátiles, como el material expulsado por los agujeros negros masivos o las supernovas.

Sin embargo, los investigadores del Centro de astrofísica de Harvard-Smithsonian sugirieron en el 2017 una teoría que ha dejado a todos boquiabiertos.

Los científicos alegan que los FRB no son fenómenos naturales, sino que provienen de una enorme estructura artificial que es usada para impulsar naves espaciales extraterrestres.

Sorprende que esta teoría no sea de cazadores de OVNIs o teóricos, sino de científicos de una universidad tan prestigiosa… ¿Crees que las FRB son señales de tecnología extraterrestre?

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