Los continentes pudieron haber emergido del fondo del mar mucho tiempo antes de lo que se creía anteriormente, pero fueron destruidos, dejando el escaso rastro que vemos hoy en la actualidad.

Esa es la conclusión a la que ha llegado un nuevo modelo de radiactividad de las rocas antiguas del planeta, la cual ha puesto en duda los modelos actuales para la formación de la corteza continental.

Los creadores de este nuevo modelo, científicos de la Universidad de Adelaida, en Australia, han publicado dos estudios sobre la radioactividad de la roca durante miles de millones de años.

Encontrando que la corteza continental terrestre pudo haber sido tenido mayor grosor, mucho antes de lo que sugieren los modelos actuales, con continentes posiblemente presentes hasta cuatro mil millones de años.

Derrick Hasterok, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Adelaida y el Centro de Geociencias de Mawson, menciona que usaron dicho modelo para poder entender los procesos evolutivos desde la Tierra primitiva hasta la actual, y sugirieron que la supervivencia de la corteza temprana dependía mucho de la cantidad de radiactividad en las rocas y no del azar.

Si el modelo llega a demostrar que es correcto, puede requerir una revisión de muchos aspectos de la compresión actual de la evolución química y física del planeta, incluyendo la tasa de crecimiento de los continentes y posiblemente incluso el comienzo de la tectónica de placas.

Hasterok, en compañía Matthew Gard, estudiante de doctorado, recogieron más de setenta y cinco mil muestras geoquímicas de rocas ígneas con diferentes edades, las cuales se estiman cercanas a la de aquellos continentes.

Estimaron la radiactividad en estas rocas hoy y construyeron un modelo de radiactividad promedio desde hace cuatro mil millones de años hasta la actualidad.

Todas las rocas poseen radiactividad natural que genera calor y aumenta las temperaturas en la corteza cuando se descompone; cuanto más radiactiva es una roca, más calor genera.

Las rocas típicamente asociadas con la corteza continental poseen más radiactividad que las rocas oceánicas. Una roca de cuatro mil millones de años tendría, al menos, cuatro veces más radiactividad cuando se creó en comparación con la actual.

Sin embargo, los investigadores encontraron una diferencia inesperada en el nivel de radiactividad en rocas de más de unos dos mil millones de años. Cuando se corrigió por una mayor producción de calor, debido a la mayor radiactividad que habría estado presente, la diferencia no estuvo más.

Se cree que habría habido más rocas de granito o de tipo continental alrededor, pero debido a la mayor radiactividad y, por ello, a un mayor calor, se derritieron o fueron sencillamente.

«Creemos que habría habido más rocas de granito o de tipo continental alrededor, pero debido a la mayor radiactividad y, por lo tanto, a un mayor calor, se derritieron o fueron fácilmente destruidas por el movimiento tectónico. Es por eso que estas cortezas continentales no se muestran en los registros geológicos.

Los modelos comunes sugieren que los continentes eventualmente surgieron de los océanos a medida que la corteza se espesaba. Pero se cree que puede haber habido una cantidad significativa de, pero inestable, corteza continental mucho antes.

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