En una nueva investigación se ha descubierto que un evento global que había pasado por alto en el pasado, pudo haber cambiado el curso de la evolución marina y la vida en los océanos.

El océano, tal cual como lo conocemos hoy día, fue modificado por un cambio de régimen en la evolución global hace unos 170 millones de años en el pasado, de acuerdo a una investigación.

Hasta esa época, el éxito de los organismos que vivían en el mar había sido controlado estrictamente por diferentes factores no biológicos, incluyendo la química oceánica y el clima.

Pero, desde el período Jurásico en adelante, hace unos 170 millones de años, los factores biológicos, al igual que las relaciones entre depredadores y presas, comenzaron a volverse cada vez más importantes.

Los científicos declararon en Nature Geoscience, que este cambió coincidió con la proliferación del plancton secretor de carbonato de calcio y su próxima deposición en el fondo del lecho marino.

Sugieren que el incremento de dicho plancton volvió estable la composición química del océano y proporcionó las diferentes condiciones para una de las diversificaciones más destacadas de la vida en la historia terrestre.

El estudio fue comandado por académicos de la Escuela de Geografía, Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Plymouth y de la Escuela de Computación, Electrónica y Matemáticas, junto a científicos de la Universidad de Bargen de Noruega y la Universidad de Erlangen-Nuremberg de Alemania.

Killian Eichenseer, quien es candidato a doctorado y el jefe del estudio, declaró sobre el impacto que tuvo el plancton calcificante; las grandes zonas del fondo del océano están cubiertas con el equivalente de tiza, compuesto por organismos microscópicos que tuvieron el dominio en la mitad del período Jurásico.

La masa calcárea ha ayudado a mantener un equilibrio en la acidez del océano y, con dicho equilibrio, los organismos se encuentran menos vulnerables a las perturbaciones a corto plazo de la química oceánica de lo que podrían haber sido anteriormente.

Incluso, es más fácil segregar una concha, independientemente de su mineralogía, si la química del océano es estable.

El objetivo final de dicha investigación era probar la hipótesis de que la importancia de la evolución del entorno no biológico había bajado durante el tiempo geológico.

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