El pasado julio podría haber entrado en la historia de la Tierra al ser considerado el mes más caluroso que se ha podido registrar.

Los primeros datos de la Organización Meteorológica Mundial demuestran que las temperaturas, desde el día 1 al 29 de julio, igualaron y posiblemente superaron los récords conocidos para el mes de más calor.

Así lo dio a conocer el secretario general de la ONU, António Guterres, durante una conferencia que tuvo lugar hace unos cuantos días.

Esto es sumamente destacable, ya que el récord registrado lo tenía el mismo mes, pero del año 2016 y se dio durante uno de los fenómenos más fuertes conocidos, «El Niño».

Este ciclo semianual, quien es el responsable de trasladar agua más caliente desde el océano Pacífico hasta Sudamérica, provocando que los patrones climáticos del mundo se vean afectados.

Sin embargo, para julio del 2019 no hubo ningún ciclo fuerte y aun así, las temperaturas se registraron sumamente alta. Todo indica que fue por culpa del cambio climático.

El mes se caracterizó por poderosas oleadas de calor en el hemisferio septentrional del mundo. Para el 25 de julio, los países de Europa, como Bélgica, Holanda y Alemania, soportaron records nacionales en temperaturas que superaron los cuarenta grados.

Paris también mostró el día más caliente de toda su historia, alcanzando los 42.6 grados. Sumado a ello, la sequía alrededor del planeta se intensificó, privando del vital líquido a millones de personas.

Pero lo más preocupante del caso es que, el posible julio más caluroso, siguió al junio más caliente de la historia, llevando al año 2019 a colocarse dentro de los cinco primeros años con mayor temperatura de la historia.

Esto podría encaminar a que el periodo 2015 y 2019 se conviertan en período más caluroso de toda la historia del planeta.

Si no se toman las acciones necesarias para el cambio climático ahora mismo, estos eventos no solo se repetirán, sino que se harán más fuertes.

Los efectos de estos años consecutivos de extremo calor han generado que las capas de hielo de Groenlandia hayan perdido alrededor de 197.000 millones de toneladas métricas de hielo, cantidad suficiente para levantar el nivel global del océano en 0.5 milímetros.

Además, los incendios controlados que se formaron en el camino Ártico y el posterior humo se pudieron ver desde el espacio, soltando alrededor de 100 megatoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera desde el 1 al 21 de julio.

Aún estamos a tiempo de parar este desastre.. ¿No crees? ¿Qué opinas al respecto? Déjanos tu comentario más abajo.

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