Los avistamientos OVNI cada vez toman más fuerza a nivel cívico, sin embargo, a nivel policial continúan siendo tomados como simple «histeria» ciudadana.

Pero hace 40 años, existió un caso que fue totalmente investigando y que generó más interrogantes que respuestas. Convirtiéndose así en uno de los pocos casos investigados por la policía.

Justo cuando Robert Taylor, oriundo de la comunidad de Livingston, en Inglaterra, denunció que haber sido atacado por una nave extraterrestre en 1979, la incredulidad de la policía los llevó a investigar lo sucedido.

Todo el cuerpo de seguridad se abocó en el suceso cuando vieron las ropas rasgadas de Taylor, siendo esto suficiente para usarlo como evidencia física de un asalto. A pesar de que en un principio, se le tomó como un asalto criminal.

Robert Taylor era un trabajador forestal de 61 años cuando hizo la denuncia. Los oficiales que se encontraban en las cercanías de Dechmont Woods alrededor de las 10:30 de la mañana fueron alertados por el hombre, asegurando que había visto una nave voladora con la forma de una especie de cúpula en un claro del bosque.

Además, dijo que unos extraños objetos con púas salieron de la nave e intentaron agarrarlo, dejando un olor a quemado cuando lo tocaron.

Taylor se desmayó después del ataque y luego de un tiempo indeterminado recuperó la conciencia para darse cuenta que la nave había partido, pues había dejado un extraño patrón en el suelo.

Volvió a su casa en un claro estado de agitación y decidió llamar a la policía. Al poco tiempo empezaron a investigar el caso.

Ian Wark, el detective de la zona y el encargado del caso declaró para la BBC que había encontrado un patrón extraño que coincidía con la descripción de Taylor.

El detective había comparado las huellas con diferentes patrones y no encontró nada que se le asemejara. Lo que sí pudo descubrir Wark es que las marcas eran recientes.

No provenían de otro lugar, no habían rodado, estaban solo ahí. Como si algo había aterrizado desde el cielo. Como era de esperarse, los oficiales no pudieron descubrir que había sucedido.

El análisis hecho por los forenses en la ropa de Taylor determinó que las rasgaduras fueron provocadas por algún instrumento en forma de gancho que se levantaba. Actualmente, los pantalones de Taylor están bajo la propiedad de Malcom Robinson, un reconocido ufólogo británico.

Taylor falleció ya hace 12 años. Nunca fue relacionado con la ufología. De hecho era bastante religioso y era una persona que ni siquiera tomaba alcohol.

Toda la comunidad que lo rodeaba era, entre comillas, bastante conservadora. Sin embargo, ninguno nunca dudaron de su relato. ¿Qué opinas sobre esto? Déjanos tu comentario más abajo.

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