Un nuevo virus misterioso, parecido al SARS, se ha extendido por China, incluyendo la capital, Pekín.

La mayor preocupación es que haya un estallido en el país durante las inminentes vacaciones por el Año Nuevo chino, un momento en el que millones de personas deciden viajar.

Las autoridades han registrado cerca de 300 casos de esta nueva cepa de coronavirus, varios de ellos en estado crítico.

La cifra dobla el número de personas contagiadas desde que se detectó el virus por primera vez el mes pasado en la ciudad de Wuhan, en el centro del país.

Ya han muerto seis personas en China, según su Comisión Nacional de Salud, y se han registrado al menos dos casos en Tailandia, otro en Japón, otro más en Corea del Sur y otro más en Taiwán.

El aumento de casos ha hecho saltar las alarmas porque existe una cierta conexión entre el virus detectado y lo sucedido con el SARS, que terminó con la vida de unas 650 personas en China y Hong Kong entre 2002 y 2003.

La Comisión Nacional de Salud de China dice que ha enviado grupos de trabajo con expertos a las provincias señaladas para supervisar las medidas de prevención de una posible epidemia.

Ha descrito la situación como “controlable”. En Shenzen, se toma la temperatura de las personas que pasan por aeropuertos, puertos y estaciones de tren.

Este lunes, en el Hospital Xiehe de Wuhan había más de 100 personas que esperaban para ver a un médico desde las 6 de la mañana, según la versión de un empleado del hospital.

“Si vienes ahora, tienes que esperar entre tres y cuatro horas para ver a un médico”, asegura por teléfono. En un hospital en el distrito de Chaoyang, en Pekín, los pacientes recibieron mascarillas y formularios.

Las autoridades querían saber si alguien había viajado recientemente a Wuhan. Una enfermera ha señalado se están adoptando medidas preventivas para proteger a los médicos.

En este caso, en Wuhan, los Coronavirus se trasmiten entre los animales y los seres humanos aparentemente por culpa de un mercado en el que se cree que se vendía marisco vivo. Ya lo han cerrado.

Las autoridades afirman que no hay pruebas de que haya comenzado la fase de contagios entre humanos. Los investigadores temen que no se conozca el número real de personas contagiadas y que la cifra se haya subestimado.

Xi Chen, profesor en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, dice que la probabilidad de transmisión entre humanos es alta debido al alto número de casos confirmado. “Es difícil que todos estos casos vengan de animales en un solo mercado”.

La Organización Mundial de la Salud ha dicho que una fuente animal es “la fuente primaria más probable” del brote, con “cierta transmisión limitada de persona a persona que se produce por un contacto cercano”.

El foco de la infección aún se desconoce

Las autoridades no han identificado oficialmente el foco de la infección, lo que complica las tareas de contención.

El mercado de mariscos de Huanan, con miles de puestos de venta, lleva cerrado desde el 1 de enero. Algunos de los pacientes diagnosticados no habían pisado el mercado.

“Lo que nos preocupa es el foco de la infección. No tenemos ni idea. Eso es lo más importante. Sin saberlo, y no lo sabemos, no podemos medir las consecuencias”, afirma Chen, que cree que el precio de las pruebas puede ser la motivación para no realizar tantas como se debiera.

Algunos temen que haya intentado esconderse el tema bajo la alfombra, un comportamiento que sólo sirve para empeorar las cosas, como ocurrió con el Sars en 2003.

Se ha dicho a los habitantes de Wuhan que no hablen con los medios. La cuenta oficial de la policía del estado en Weibo anunció que había actuado el 1 de enero con ocho usuarios que estaban difundiendo información falsa en internet y “generando un impacto social adverso”.

Las autoridades recomiendan a los ciudadanos que, a medida que se acerque el Año Nuevo chino, que este año cae el 25 de enero, estén vigilantes ante posibles síntomas como fiebre, tos, dificultades respiratorias o neumonía.

La Organización Mundial de la Salud no ha recomendado aún que se impongan restricciones al movimiento de personas. Las autoridades chinas tampoco, algo que no reconforta a todos los ciudadanos.

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