En la historia existen muchos casos de desapariciones y muertes misteriosas que no han conseguido una resolución. Uno de los más escandalosos es la desaparición de una niña cuya muerte continúa siendo todo un enigma.

La extraña desaparición y posterior muerte de Vera Page, una pequeña niña de tan solo 10 años continúa siendo un quebradero de cabeza para las investigadores.

El 14 de diciembre de 1931, en Notting Hill, Londres, Vera volvía de su escuela muy emocionada debido a que acaba de ganar su certificado para representar a su escuela en natación.

Le pidió a su madre que la dejara ir casa de su tía para poder presumir su logro. Tan solo eran las 4:30PM y su tía vivía cerca, por lo que le dejaron ir con la condición que volviera una hora más tarde.

Llegó a casa de su tía tan solo 15 minutos después, conversó un rato con ella y después decidió volver a su hogar.

Pasadas las 5:30PM, sus padres se preocuparon de que su hija no hubiera vuelto a la hora acordada. Llamaron a casa de su tía y esta le confirmó su presencia, por lo que decidieron llamar a casas de otros amigos y vecinos.

Solo uno de los vecinos confirmó haberla visto, totalmente sola, viendo algunas vitrinas de la zona comercial con su certificado en la mano alrededor de las 5:00PM.

Salieron a buscarla, pero el reloj marcó las 10:25PM y aún no existía rastro de Vera, por lo que decidieron denunciar su desaparición a las autoridades y medios locales. Comenzó la exhaustiva búsqueda de la chica.

Una búsqueda que no dio resultados

La policía rápidamente encontró otros testigos que decían haber visto a Vera. Una fue una de sus amigas de la escuela, quién aseguró encontrarla cerca de una farmacia alrededor de las 5:30PM.

Conversaron sobre unas fichas de dominó que estaban en las vitrinas de una tienda y que Vera quería para navidad.

Otro vecino declaró haberla visto una hora después parada frente la misma vitrina. Otro vecino declaró que la vio caminando sola pasada las 8 de la noche por Montpelier Road. Obviamente, todas estas declaraciones eran sumamente extrañas.

En primer lugar, Vera era conocida por ser tímida y obediente, siempre hacía caso a sus padres, por lo que no podían entender que hacía deambulando sola por la zona y a esas horas. Lo cierto es que más nadie la vio después de esa hora.

Pero el miedo aumentó en todos los vecinos cuando se confirmó la presencia de un hombre desconocido por la misma zona, vistiendo un abrigo de color negro y dando dulces a los niños.

A pesar de que aquello suena sumamente peligroso, no había ninguna conexión entre el hombre y Vera.

A los días, otro testigo denunció ver al hombre empujando una carretilla durante esa mañana, pero las autoridades tampoco pudieron descubrir si era cierto o no.

Los días pasaron y Vero Page parecía haberse desvanecido de la faz de la Tierra. No fue hasta dos días después que harían macabro hallazgo.

La desgracia se confirma

El 16 de diciembre, Joseph Smith, lechero de la zona, se encontraba haciendo sus repartos diarios cuando se encontró con el cuerpo de una niña de cabellera oscura tirada en unos arbustos de una casa de Addison Road, en Kensington.

No había ni dos kilómetros de distancia entre la casa de Vera y el lugar donde encontraron el cuerpo. Por desgracia, resultó ser el de ella.

Cuando comenzaron las investigaciones, todas las pistas que no se habían encontrado en los días previos, aparecieron de golpe y ninguna parecía tener sentido.

Lo primero era que el cuerpo estaba sobre unos arbustos, sin esconder, en una vía pública, en el jardín de una casa y nadie había visto nada.

La autopsia reveló que había sido ahorcada y abusada. Había una bandita de dedo lleno de amoniaco en su codo derecho, el abrigo tenía manchas de cera de vela y polvo de carbón y su cuello tenía marcas de soga que se infligieron posterior a la muerte.

A los días se descubrió la boina de la niña con un extraño olor a parafina junto a un trozo de vela en las cercanías.

El día de la desaparición y varios días siguientes hasta la noche previa al descubrimiento del cuerpo, había llovido fuertemente, pero las ropas de la chica estaban totalmente secas.

Esto, más que nadie vio el cuerpo en una zona residencial, hizo suponer a la policía que el cadáver apenas y tenía unas pocas horas ahí.

El cuerpo tampoco presentaba rigidez, por lo que demostraba una muerte reciente. Por esta razón se concluyó que había sido asesinada por estrangulamiento manual en una bodega que almacenaba carbón.

La vela se usó para iluminar el lugar y después se usó una cuerda para arrastrar el cuerpo. Se especuló que la hora de la muerte fue un día antes de encontrarla y que estuvo en un lugar cálido antes de ser llevado a ese lugar.

De alguna forma, el asesino había encontrado la forma de llevar el cuerpo sin que ningún vecino lo descubriera, también se había esmerado en no dejar ningún tipo de pista.

Lo único que tenían a la mano era la bandita. Sospechaban que pertenecía al asesino y se transfirió de manera accidental al cuerpo de la joven, pero una banda era algo demasiado vago, pues se encontraban en, prácticamente en cualquier hogar de Londres.

El sospechoso

La policía comenzó a investigar a todos los vecinos de la familia, las familias de la comunidad y de las comunidades vecinas. Todos exigían respuestas.

Al fin se lleó a un hombre de 41 años llamado Percival Orlando Rush. Había muchas razones por las que se sospechaba de él; sus padres habían alquilado un espacio habitable en la casa Page y él vivía a pocos kilómetros de distancia, además declaró que conocía a Vera personalmente.

Eso encajaba con la personalidad tímida de la chica, que nunca se habría acercado a un desconocido y que posiblemente, su asesino fue un conocido.

Su descripción también concordaba con el hombre del abrigo negro que se vio durante los días de la desaparición, en sus ropas se encontró carbón, además tenía una herida en su dedo reciente, la cual se había hecho en su trabajo de lavandería, lo que también explicaba el amoniaco en la banda de dedo.

Sin embargo, durante el interrogatorio, Rush consiguió responder a cada una de las preguntas de las autoridades.

¿Dónde estuvo el día de la desaparición? En el centro comercial con cientos de testigos que lo corroboran. Nunca usó banditas para su herida, salvo una vez en el trabajo para protegerla del amoniaco, la cual tiró después, cosa que también fue confirmado por sus compañeros de trabajo.

Las bandas que había en su casa no eran de la misma marca de la que se encontró en el cuerpo. En cuanto al hombre de la carretilla, la mujer que lo había declarado no pudo identificarlo.

Lo único que coincidió fueron las velas, las cuales también podían encontrarse en todas las tiendas locales, lo cual no era nada incriminatorio.

Salvo la presencia de carbón, lo que no supo explicar, nada parecía hacerlo culpable del asesinato de Vera Page.

Un caso sin resolver

A pesar de que a Rush lo llevaron a juicio, tan solo 5 minutos de juicio fueron suficientes para considerarlo inocente. No había pruebas contundentes y, ante la consternación de todos los presentes, terminó como un hombre libre.

A pesar de que la investigación continuó por casi un año, jamás se pudo encontrar vinculación con otro sospechoso aparte de Rush y, actualmente, el caso continúa siendo todo un misterio.

Existen muchas teorías sobre su muerte, como que realmente fue Rush quién la asesinó, pero las autoridades hicieron un trabajo incompetente, que se trató de algún asesino en serio.

Incluso se llegó a pensar en algún culto satánico o que OVNIs la habían secuestrado, pues desapareció de un momento a otro.

Pero nada respondía todas las preguntas que nacieron ante el caso. A día de hoy, pocos son los que realmente intentan resolverlo y aquellos que trabajan en el, no lo hacen por verdadera justifica sino por simple ego y renombre.

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