Desapariciones y saltos en el espacio-tiempo a través de “fuertes nieblas”

Escrito por UFO SPAIN

24 Jul, 2020

Lo cierto es que con respecto a este tipo de desapariciones misteriosas en las nieblas, pululan por el mundo del pseudomisterio muchos casos y versiones que, en realidad, si se va tirando del hilo, es imposible discernir la invención popular de una historia real.

En realidad, muchos de estos casos corrieron como la pólvora después del estreno de una película de ciencia ficción que trataba sobre la extraña desaparición de la familia Vidal.

El film cuenta la historia del Dr. Gerardo Vidal y su esposa, que emprendieron la marcha con su coche en Chascomus (Argentina) en mayo de 1968 para dirigirse a una población situada a unas cien millas hacia el sur.

Sin embargo, Gerardo comunica a sus familiares a través de una llamada telefónica que se han trasladado misteriosamente a México, después de adentrarse en una misteriosa niebla.

Se contó que el coche se trasladó a un laboratorio norteamericano para su inspección, y que la esposa de Vidal tuvo que ser ingresada en un hospital mental por el impacto psicológico recibido.

El caso se popularizó de tal manera que se empezaron a difundir historias parecidas, aportando incluso testigo aparentemente fiables.

En ese momento nada se dijo de que sólo se trataba de puro marketing para promocionar una película de bajo presupuesto llamada “Che, Ovni”, del director Anibal Uset.

La película se basaba en la vida de una cantante de tangos que es abducida en Argentina y transportada a Madrid. Tanto la familia Vidal, como la cantante de tangos eran personajes totalmente ficticios, y de hecho, la película tuvo poquísima repercusión…

Sin embargo, lo que quedó impregnado en la gente fue la historia de la familia Vidal, a la que muchos decía conocer. En este caso, se creó una leyenda urbana que superó con creces la popularidad de la propia película para la que fue inventada.

Desapariciones reales

No obstante, detrás de una leyenda urbana siempre existen trazas de verdad. De hecho, se han datado muchas desapariciones producidas en extrañas nieblas, pero en este caso, las personas desaparecidas lo han hecho sin dejar rastro alguno, como si, ciertamente la niebla, se las hubiese tragado.

Uno de los casos de desapariciones más curioso y quizás impactante es el sucedido durante la cruenta contienda de la I Guerra Mundial. Este caso lo protagoniza el 1er Batallón del 5to Regimiento de Norfolk.

Esta unidad inglesa desapareció sin dejar rastro en agosto de 1915 durante el asalto de una posición turca en Anafata. Desaparecieron 250 soldados y 16 oficiales.

Desde su desaparición se han barajado infinidad de posibilidades, desde una deserción en masa ante la sangrienta batalla que les esperaba, hasta un abducción extraterrestre.

La versión más pragmática ha llegado a la conclusión de que el batallón por completo fue exterminado por los turcos. Esta teoría se basa en el hallazgo de diversos restos óseos encontrados con posterioridad, sin embargo no se encontró nada que pudiese identificar los restos; ni un arma, ni una placa identificativa, ni siquiera un botón… Nada.

Además, los turcos siguen negando a día de hoy que tuviesen nada que ver con la desaparición del batallón. Cabe decir que los defensores de la teoría de esta aniquilación entienden que los turcos niegan la evidencia ante la amenaza de ser declarados criminales de guerra.

Sin embargo, no todo es tan simple como pueda parecer. La historia de este batallón salió a la luz en 1965, de la mano de la revista Spaceview, que publicó un artículo en el cual, tres ingenieros supervivientes neozolandeses de la I GM afirmaban haber visto cómo el citado batallón desaparecía en una espesa bruma después de haber cargado contra las posiciones turcas. Los sonidos de la batalla se dejaron de oír de repente, todo quedó en silencio… Y el batallón se esfumó.

Una vez finalizada la guerra, y creyendo Inglaterra que los turcos tenían a este batallón como prisioneros de guerra, los reclamaron, ante la sorpresa del gobierno turco, que aseguraba desconocer el paradero de esos soldados.

Cundió el desconcierto y se intentaron localizar los cuerpos, sin embargo, como ya hemos citado, la búsqueda fue inconcluyente, y sigue siéndolo hoy en día.

La versión oficial facilitada por el parte y los informes británicos dicen que, el 12 de agosto de 1915, el Primer Batallón del Regimiento de Norfolk desapareció sin dejar rastro durante un asalto a las tropas turcas, después de sumergirse en el interior de una densa niebla a ras de suelo y de aspecto extraño. Los testigos describieron esta niebla con reflejos metálicos.

La puerta a otra dimensión de La Mussara

La Mussara es un pueblo en estado de abandono situado en las Montañas de Prades, en la Costa Dorada (Tarragona). En 1959 fue anexionado al término municipal de Vilaplana.

Se trata de un lugar con un gran halo de misterio, con una niebla característica y con una serie de desapariciones y accidentes sin resolver con trechos muy extraños.

La desaparición más famosa se produjo el 16 de octubre de 1991. Enrique Martínez se encontraba, junto con dos amigos, buscando robellones y espárragos en la montaña cercana a La Mussara.

Eran buscadores experimentados y conocedores del terreno, que utilizaban una técnica para abarcar más superficie. Se iban alejando radialmente y a una distancia prudencial e iban reuniéndose progresivamente.

Pero de repente se levantó una espesa niebla que hizo que los amigos fuesen dándose voces para localizarse.

Los dos amigos, dejaron paulatinamente de escuchar a Enrique, por lo que le dieron voces para preguntarle si todo iba bien. Pero Enrique, de pronto, dejó de contestar.

Regresaron al punto donde tuvieron comunicación con él por última vez, pero sólo encontraron su cesta con una seta solitaria dentro y sin rastro de su amigo.

Se dirigieron hasta el coche, por si Enrique había ido a su vehículo a por algo… Sin embargo, estaba cerrado y los enseres y documentación en su interior.

200 soldados de la base de Castillejos y 50 militares del cuartel General Contreras de Tarragona peinaron el monte en busca de Enrique. La búsqueda fue infructuosa.

Ya suspendido el dispositivo de búsqueda por la falta de pistas, sus amigos siguieron en su empeño, pero en Enero de 1992 algo extraño sucedió… Jorge Roberto Boluda, amigo de Enrique, se personó en el juzgado de Tarragona pidiendo hablar con el juez encargado de la instrucción.

Jorge declaró ante el juez que tanto él, como dos amigos que le acompañaban en su empeño de encontrar a su desaparecido amigo, escucharon sonidos provenientes de la abandonada iglesia de San Salvador.

Corrieron hacia el lugar y pudieron ver siete figuras vestidas como monjes, que desaparecieron posteriormente volatilizándose ante sus ojos.

Los habitantes de la zona creen que en La Mussara existe una puerta hacia otra dimensión.

Aseguran que la abrieron los árabes durante la invasión de la Península Ibérica transportando a los Yinn, que según el Corán, son entes de libre albedrío que viven en la Tierra, pero en una dimensión paralela a la nuestra.

La leyenda urbana asegura que existe una piedra concreta, que si es pisada traslada al individuo que la acciona hasta esta dimensión, de la cual no regresa.

No consideran a los Yinn como malignos, sin embargo se le atribuyen propiedades como las de adoptar diferentes formas o poseer cuerpos humanos.

Germán Quintana, un niño tragado por la niebla

Hace 33 años que Germán Quintana salió de excursión hacia los Picos de Europa con sus compañeros y profesores del Colegio Loyola de Oviedo.

Entonces tenía trece años. Varios compañeros y montañeros aseguran que lo vieron descansar tranquilamente junto a un árbol cerca del Colláu Gamonal, camino del mirador de Ordiales.

Se levantó una densa niebla, y todo hace pensar que el chico quiso volver junto al grupo, pero desapareció sin dejar ninguna pista atrás. No se encontró nada de él, ni un girón de ropa, ni mochila, ni pertenencias…

Se sospechó que pudo desorientarse y dirigirse hacia el refugio de Vegarredonda, cerca de un despeñadero peligroso incluso para montañeros experimentados.

Sin embargo, todas las labores de rescate no arrojaron nada de luz, y además, se cobraron la vida de siete integrantes de un equipo canino de la Ertzaintza, que se estrelló con su helicóptero contra la falda del Picu Sohornín.

Entre las víctimas del accidente se encontraba la madre de la conocida presentadora de televisión Anne Igartiburu.

En noviembre de 1998, once años después de la desaparición de Germán, desaparecía en la misma zona José Miguel Panach Molina, soldado de 22 años destinado en el cuartel Cabo Noval de Noreña.

Todo en las mismas circunstancias… Mismo camino, misma niebla, mismo resultado. Pero no todo acaba ahí, el mismo 7 de junio, aniversario justo de la desaparición de Germán, se estrelló otro helicóptero ocupado por tres militares que participaban en las labores de búsqueda de su compañero.

Añadimos al caso de la desaparición del pastor Antonio Rodríguez, rastro que se perdió en la misma zona el 24 de septiembre de 2003.

Las labores de búsqueda se extendieron hasta la primavera de 2004, pero el resultado fue el mismo que en las ocasiones anteriores; sin cuerpo, sin pertenencias, sin un girón de ropa… Sólo el silencio, la niebla y la nada.

La niebla como denominador común

En este artículo se han mencionado casos documentados y con un denominador común, la espesa niebla a ras de suelo.

Todos ellos corresponden a personas de muy diferente condición, como un niño, militares o un pastor experimentado en la montaña; e incluso un batallón entero.

Otro artículo merecería la desaparición de barcos; navíos que se han adentrado en una intensa niebla y que han comenzado a experimentar raras interferencias en radares y radios y que han acabado desapareciendo.

No se puede negar la evidencia de que muchas desapariciones, desafortunadamente, se habrán debido a accidentes en los que el resultado ha sido claramente trágico pero no se ha podido encontrar el cuerpo, y lo cierto es que existen una serie de condicionantes que añaden un halo de misterio a estas desapariciones.

Tal y como creen los vecinos de La Mussera, muchas personas creen que existen portales interdimensionales itinerantes que pueden absorber a individuos haciéndolos desaparecer.

O también cabe la posibilidad, aproximándonos a las teorías de Stephen Hawkins de que se trate de agujeros de gusano, que se abran temporalmente como ocurre en el resto del universo.

Evidentemente, nosotros vivimos en el mismo entorno en el que se generan agujeros negros y pulula la antimateria. Si un agujero negro o un agujero de gusano es capaz de engullir una galaxia, ¿qué nos hace pensar que no podamos encontrarnos con uno y nos engulla a nosotros?

Quizás la explicación sea más científica que mística, pero lo cierto es que existen demasiadas desapariciones sin explicación a lo largo de todo el mundo, y demasiadas familias sufriendo ausencias.

VER TAMBIÉN ▶ Una “base extraterrestre” protege a un pueblo mexicano de los huracanes

REDACCIÓN: Ana Escudero Satorres

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