Expediente 800522: Control de aproximación y el vuelo de NAYSA

A las 23, 05 hora local del 22 de mayo de 1980, un operador del radar de aproximación del aeropuerto de Las Palmas observó un objeto volante no identificado en su monitor. Con un azimut de 210º (suroeste) y localizado a unos 28 kilómetros de distancia, se movía en dirección sur con una velocidad de 1.100 kilómetros por hora. Se llamó al radar militar W-8, desde donde se buscó cuidadosamente cualquier tráfico que produjese el eco, sin hallar ninguno.

Cuando la traza se captó por vez primera, el control de tráfico aéreo contactó con un avión maxPA-31 de la compañía NAYSA, que se encontraba al sur de la isla de Gran Canaria dirigiéndose hacia el aeropuerto de Las Palmas con un rumbo de 15º (norte). El diálogo
establecido entre control de tierra y la aeronave quedó grabado
en cinta y lo trascribo a continuación de forma extractada (he convertido la hora de Greenwich a local, las millas a kilómetros y los nudos a kilómetros por hora):

23,05 APP: -¿Podría decirme si tiene a la vista algún objeto aproximadamente
entre “12 “y “11″ de su posición, altitud desconocida, a unos 37
kilómetros?
NAYSA: -Afirmativo, entre las “10″ y las “12″, a las “10″ de nuestra posición
tenemos un objeto brillante, y la altura pues no se puede determinar
exactamente, más o menos con la línea de nuestro horizonte.
23,06 NAYSA: -¿Es identificado eso?
APP: -No, no es ningún tráfico, al menos que nosotros tengamos
conocimiento, yo lo he observado en pantalla, en primario,
aproximadamente como si hubiera despegado de El Berriel (un
pequeño aeródromo situado al sur de la isla, NdA), va a velocidad
bastante grande, unos 740 kilómetros por hora, y ahora está a unos 19
kilómetros a las “11″ de su posición (norte-noroeste).
NAYSA: -Afirmativo, si aproximadamente, lo tenemos a las “10″ (oestenoroeste)
y está descendiendo muy rápidamente hacia el agua.
NAYSA: -Si lo tenéis todavía en pantalla.
APP: -Si, afirmativo, lo seguimos teniendo en primario, ahora a punto de
cruzarse a las “9″ (oeste) de su posición con Vd.
23,07 APP: -Ahora está sobrepasándole en rumbo opuesto.
NAYSA: -Afirmativo…exacto, las nueve y media de nuestra posición y se
distingue la luz cada vez más clara aunque continúa descendiendo.
APP: -OK, nosotros le seguimos observando en primario y sigue
manteniendo la velocidad como muy alta, como mínimo 740 kilómetros.
NAYSA: -Nosotros vemos solamente una luz que se mueve a mucha velocidad,
o sea se mueve de una forma extraña, no sabemos si puede ser
debido a las nubes.
23,09 NAYSA: -¿Le tenéis todavía en pantalla, verdad?
APP: -A Vds. afirmativo, a la cosa ésta, yo le estoy perdiendo en primario,
sólo me alcanza 110 kilómetros, estamos intentando localizarla en la
otra pantalla que alcanza 370 kilómetros, yo lo acabo de perder a 110
kilómetros justos de PAPA (punto aeronáutico localizado a pocos
kilómetros al sur del aeropuerto de Las Palmas)
23,10 NAYSA: -Es que tenemos una luz, que ya te digo, sube y baja pero no sé si
podrá ser debido a que hay una capa de nubes abajo y que aumenta y
disminuye la velocidad, entonces, te da sensación de que se mueve.
APP: – Bueno, pero pienso que ahora mismo, no podría tenerlo a la vista
Porque está unos 56 kilómetros detrás de Vd.
NAYSA: -No, no, no lo tenemos ahora a la vista, eh, a ver, no, la luz ha
desaparecido.

En una subsiguiente declaración ante el juez militar encargado por la autoridad aérea canaria paraesclarecer los hechos, el piloto, G.M., afirmó que la luz tenía un color amarillento, estaba situada a unos 9.100 metros de altitud y se mantuvo a la vista -durante tres o cuatro minutos- en dirección 260º (oeste). “Aunque la nubosidad era media -indicó-, a veces se observaba acercamiento y alejamiento debido a la nubosidad existente, desapareciendo posteriormente por la parte posterior del avión”. El pertinente expediente oficial del Ejército del Aire, de una extensión de 40 folios, incluye un gráfico de las posiciones relativas de la luz y del avión de NAYSA, así como un dibujo a color con una interpretación sui generis de la experiencia.

Lo cierto es que hay varias discrepancias en la conversación registrada entre control de tierra y el piloto, de un lado, y lo afirmado por éste último al oficial investigador, de otro, con relación a la altitud aparente de la luz.
Y hay también diferencias en el posicionamiento de la enigmática luz entre el operador de radar y el piloto. Tanto es así que -según una interpretación razonable- podemos imaginar que el radar estaba siguiendo una traza que se movía velozmente hacia el sur, mientras que al piloto se le hizo fijar su atención (por indicación de control de tierra) en una luz fija en el horizonte occidental que, en algunos momentos, parecía descender hacia al mar, antes de dejar de verse.
Por casualidad, el planeta Venus estaba entonces situado en un azimut de 300º (noroeste), unos pocos grados por encima del horizonte y yendo a su ocaso. Mirado desde el avión, se divisaría como una luz aproximadamente a las “10″ de su posición (pero no se informó de la presencia del astro, sólo la luz extraña, en respuesta a la llamada del operador del control de aproximación). ¿Podría haber coincidido la generación de un eco de los denominados second-time-around (traza de un objeto mucho más lejano) con la observación del estímulo astronómico, como explicación del incidente? El caso sigue abierto y bajo estudio.

 

Por: Vicente-Juan Ballester Olmos

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