El pasado mes de octubre falleció en Londres una menor de 14 años de un cáncer terminal, no antes sin ganar una batalla legal para una criogenización, y si en el futuro existiera una cura de esta enfermedad poder someterse al tratamiento respectivo.

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En una carta que escribió a los jueces decía: “Se me ha pedido que explique porque quiero hacer una cosa tan inusual. Solo tengo 14 años y no quiero morir, pero sé que voy a morir. Creo que ser criogenizados nos da la oportunidad de ser curados y despertados incluso en cientos de años”. Además, en la misiva manifestó la joven que no quería “ser enterrada bajo tierra“. “Quiero vivir y vivir mucho, y creo que en el futuro podrán encontrar una cura para mi cáncer y despertarme. Me gustaría tener esa oportunidad”.

No fue solo esta carta, según informa ‘Telegraph’, la joven le contó a un familiar: “Me estoy muriendo, pero volveré en 200 años”, después de haber tomado la decisión tras investigar en Internet sobre la criogenización, método que consiste en conservar el cuerpo de un ser vivo en espera de una futura reanimación; de manera que la joven propuso a sus padres divorciados que su cuerpo fuese sometido a dicho método en Estado Unidos.

La batalla legal surgió tras la falta de apoyo de su padre, que llevaba más de 8 años sin ver a su hija, siendo zanjada con la decisión del Juez Británico Peter Jackson, quien fue a visitar a la demandante al hospital accediendo a sus deseos poco antes de su fallecimiento. En cumplimiento de la citada resolución judicial, el cuerpo de la joven fue trasladado a un Instituto especializado en criogenización de Michigan, EE.UU., que cobra unos 45.000 euros por el tratamiento, donde permanecerá congelado a -196ºC a la espera de encontrar un tratamiento para su enfermedad y devolver su cuerpo a la vida.

¿En qué consiste la criogenización?

3Aunque hay antecedentes en la literatura, parece que la primera defensa seria de la criogenización como herramienta de cara a aprovechar la medicina del futuro la podemos encontrar en “The Prospect of Immortality“, un libro de Robert Ettinger autopublicado en 1962.

La criopreservación de personas o grandes animales no es reversible con la tecnología actual y, por ley, sólo puede llevarse a cabo en humanos después de que se produzca la muerte legal, con la expectativa de que en el futuro los primeros estados de la muerte clínica sean reversibles.

Gran parte de los científicos y médicos ven la criónica con escepticismo. Sin embargo, entre los crionicistas hay una elevada representación de científicos. El apoyo científico se basa en proyecciones de tecnología futura, especialmente nanotecnología molecular y nanomedicina. Algunos científicos creen que la medicina dentro de algunas décadas o siglos, permitirá la reparación y regeneración a nivel molecular de los órganos y tejidos dañados. Se especula que en el futuro la enfermedad y el envejecimiento puedan ser reversibles.

1Es una idea tan sencilla como potente. La criogenización se basa en congelar cuerpos con la esperanza de que en el futuro seremos capaces de traerlos de vuelta a la vida. Una gran idea con dificultades para llevar a la práctica puesto que congelar y descongelar es más complejo de lo que parece. Mantener las estructuras intactas en la congelación se vuelve algo casi imposible. Los órganos y el cuerpo, en general no se pueden congelar porque el agua que contienen, al llegar al punto de congelación, aumenta de volumen y destruye las estructuras celulares y los mecanismos fisiológicos. Es decir, los hace inservibles.
Es cierto que el proceso de criogenización (la vitrificación) impide la formación del hielo mediante el uso de un gel anticongelante a -196 grados. El problema es que, por ahora, las estructuras más complejas que hemos sido capaces de ‘vitrificar’ han sido órganos embrionarios de animales. Por lo tanto no se puede congelar un cuerpo entero sin destrozar sus estructuras internas en el proceso.

¿Y se puede reanimar después?

La criogenización siempre ha estado envuelta por un halo de misterio. ¿Será algún día posible que podamos revivir?. Esa es la esperanza de los defensores de la criogenización. Todos reconocen que hoy por hoy es imposible tanto congelar en buenas condiciones como reanimar estructuras complejas.

5Hasta el momento, la crioconservación ha tenido un enorme éxito en el almacenamiento de pequeñas cantidades de tejido humano, como células de la sangre, esperma y embriones. Es verdad que aún nadie ha sido devuelto a la vida, pero los expertos están convencidos de que dentro de unos 1000 años será un proceso habitual.

Un famoso manifiesto de un grupo de científicos decía que se pueden prever algunas técnicas de reanimación como “la nanorreparación celular, las técnicas de computación avanzadas, el control detallado del crecimiento celular o la regeneración de tejidos”. En este sentido, algunas de las reivindicaciones de estos científicos son razonables y, por ejemplo, la criogenización, en cuanto que área de estudio científico, es una disciplina aceptable.

¿Y qué ocurriría con la memoria? ¿conservaríamos los recuerdos?

Los nuevos hallazgos, realizados por investigadores que trabajan para la industria cryonics, revelan que, en los gusanos, las memorias almacenadas en el cerebro pueden sobrevivir al proceso, recoge Daily Mail. Los resultados mostraron que los gusanos que habían sido congelados criogénicamente igualaron a los que no habían sido congelados en absoluto en las pruebas de su memoria para el olor.

¿Qué hay de cierto en el movimiento criogénico?

6En la actualidad hay unas 2.000 personas criogenizadas. La primera persona que se ‘congeló’ fue James Bedford, un profesor de psicología de Estados Unidos, en 1967. Sus restos se encuentran en la Alcor Life Extension Foundation, según informa ‘Telegraph’.

Dos empresas de EEUU ofrecen la crioconservación a largo plazo: Alcor Life Extension Foundation en Arizona, y el Instituto Criónica en Michigan. La familia de la menor de 14 años habría pagado aproximadamente 43.000 euros para el almacenamiento criónico inicial, el transporte y largo plazo en los EE.UU. Sin embargo, los paquetes pueden llegar a costar más de 200.000 euros, que suelen incluir investigaciones específicas sobre el cuerpo individual.

¿Estamos ante una esperanza plausible, ante un mito que no hace daño a nadie o ante un fraude?

2El debate sobre la criogenización sigue abierto. Es un tema que asusta y atrae a partes iguales. Y la respuesta no es sencilla puesto que no podemos predecir el futuro. Pero es cierto que hay ciertas cosas que nos hacen dudar de los objetivos reales de este movimiento. Al fin y al cabo, los grandes institutos de criogenización no son centros de investigación dedicados a la ‘ciencia criónica’, ni fondos orientados al desarrollo tecnológico del campo; sino estructuras dedicadas, básicamente, a almacenar y conservar pacientes.

Es decir, poco más que grupos que tratan de gestionar y propagar la esperanza en un futuro que no sabemos si llegará. Por más extrañeza y miedo que genere, en el fondo casi todos desearíamos que la criogenización humana funcionara. En unos años veremos si es posible.

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