La Catedral de Salamanca, en España, fue construida entre los años 1513 y 1733. ¿Cómo sería posible entonces, que en su fachada aparezca la escultura de un astronauta “flotando”?

Más de un aprovechado ha inventado todo tipo de historias, desde viajes en el espacio en la era medieval, o intervenciones extraterrestres. La verdad es mucho más sencilla.

Las leyes del Patrimonio Histórico Español hacen referencia a que cuando hay alguna restauración, se debe dejar alguna evidencia de ello. En el año 1992 se llevó a cabo una restauración de esta catedral gótica. Es una tradición de constructores y restauradores de las catedrales añadir varios detalles o grabados en las fachadas, como una especie de firma.

En este caso, al restaurador Jerónimo García se le concedió la aprobación de incluir al astronauta que flota entre unas vides. Otras adiciones, todas ellas aprobadas, fueron un lince, un toro, un crustáceo y un dragón o demonio que come un helado.

Salamanca también es el hogar de otra catedral. Llamada la “Catedral Vieja”, fue construida alrededor del siglo 12. Como tal, puede ser una de las catedrales más antiguas de Europa. Además, posee cuevas donde, según la tradición, el diablo impartía clases; rincones donde sucesos trágicos han pasado a ser leyendas; milagros sorprendentes… y son sólo algunos de los fenómenos que envuelven ciertas calles y lugares emblemáticos de la ciudad de Salamanca, que transportará a todo aquel que la visite, a un universo mágico, misterioso y enigmático. Te animamos a visitar esta magnífica ciudad.