Un hombre de 57 años llamado Al Bielek, quien sufría desde hace años un severo cuadro de amnesia, comenzó a recordar varios pasajes ocultos de su vida, por lo que acudió a varias terapias para desbloquear su memoria.

Desde ese momento, descubrió que había trabajado en el Proyecto Montauk, un presunto proyecto secreto del gobierno de Estados Unidos llevado a cabo en la década de los 70 y 80 en la estación de la Fuerza Aérea de Montauk, en Long Island, que, como una inmediata consecuencia del Experimento Filadelfia, había desarrollado técnicas de guerra psicológica e investigaciones increíbles, incluyendo viajes en el tiempo. Bielek estaba convencido de que sus recuerdos habían sido reprimidos y bloqueados para mantener en secreto ese proyecto.

Conforme sus memorias fueron reapareciendo, Bielek aseguró haber recordado que su nombre de nacimiento era Edward Cameron y que en el Montauk Project había trabajado junto a su hermano Duncan Cameron, un joven con habilidades psíquicas, cuando ambos tenían poco más de veinte años. Unos años después, Bielek presentó públicamente su historia en una conferencia, afirmando que el “Experimento Filadelfia”, aparte de lograr la invisibilidad y teletransportación del barco USS Eldridge, también había abierto un agujero de gusano que conectaba el presente con el futuro.

Bielek explicó que él y su hermano fueron comisionados en 1983 para viajar al pasado en este agujero de gusano para destruir el equipamiento del USS Eldridge, dado que su llegada a 1983 estaba provocando varios problemas, por lo que la única opción era ir al pasado y evitar su llegada. De acuerdo a Bielek, él y su hermano completaron la misión, sin embargo, por un accidente ambos terminaron en el año 2137, donde pasaron seis semanas en una cama de hospital recuperándose de unas quemaduras por haber estado en contacto con el hiperespacio. Allí estuvieron 6 semanas hasta que Al Bielek, por medios desconocidos para él, terminó viajando al año 2749, época donde, según su versión, permaneció dos años.

Bielek relató que, cuando llegó al año 2749, se despertó en un hospital. Lo primero que le llamó la atención fue el avanzado material quirúrgico y típico del establecimiento, increíblemente revolucionario, el cual no tenía nada que ver con los actuales. Según Bielek, el sistema médico del futuro utilizaba “tratamientos vibracionales y ligeros”.

Afirmó también que había numerosas ciudades flotantes que podrían ser transportadas a diferentes partes del planeta. Algunas de ellas tenían más de 2,5 millas de altura, todo gracias a años de investigación que permitieron controlar la ley de la gravedad. Y la población mundial era extremadamente reducida, pues en el año 2749 apenas vivían 300 millones de personas en el mundo entero. Y Estados Unidos, uno de los mayores países del planeta, contenía alrededor de sólo 50 millones de habitantes. Según Bielek, esto se debía a que sólo algunas personas habrían conseguido adaptarse al “nuevo mundo”.

Bielek aseguró también que en el 2749 ya no habían guerras, aunque sí había existido una gran conflagración entre los rusos y los chinos, así como entre Estados Unidos y Europa. Pero en el año 2749, según Bielek, las guerras eran prácticamente imposibles. No había militares ni soldados, marina de guerra ni ninguna fuerza aérea, por lo que cualquier conflicto que se produjeran entre los países era irrelevantes. De hecho, tampoco existía el gobierno, pues un sistema informático de inteligencia sintética, construido en el siglo 26, ejecutaba todo y hacía funcionar todo correctamente. Este sistema, por lo demás, había eliminado para siempre el trabajo físico.

Bielek también relató que nadie necesitaba tener dinero, pues simplemente “no había necesidad de tenerlo”. Todo el mundo tenía sus propios “créditos”, lo que les permitía “comprar” todo lo que quisieran y desearan en cualquier momento. También la tierra había pasado por drásticos cambios climáticos y geográficos, de hecho, dos tercios del actual estado norteamericano de Florida habían desaparecido bajo el océano. La inversión de los polos de la tierra, en tanto, había sido detenida por una estructura de poste artificial que había sido especialmente diseñada para detener el gran colapso que pudo producirse.

Bielek, tras regresar a buscar a su hermano en el año 2137 -según relató- habría regresado con él al año 1983 por el mismo agujero de gusano, aunque los encargados del proyecto Montauk, después de registrar toda su fabulosa historia, se preocuparon de borrar sus recuerdos para evitar que ésta se propalara públicamente. Bielek, tras recuperar todos sus recuerdos, ha relatado desde entonces su inaudita y presunta experiencia en el futuro en más de 40 conferencias y más de 50 entrevistas de radio. Muchos, por descontado, lo han acusado de ser un charlatán, aunque no son pocos los que creen que se trata de un auténtico crononauta o viajero en el tiempo.
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