En el bosque Nacional Green Mountain de Vermont, EE.UU, existe un lugar que mantiene en vilo a locales y extranjeros. Allí se encuentra el “Triángulo de Bennington”, un lugar en el que desde 1920 se reportan misteriosas desapariciones.

Entre 1945 y 1950, hubo cinco, todas entre los meses de octubre y diciembre. En aquel entonces, esa tierra era utilizada como cementerio por los aborígenes americanos.

Creían que ese era el punto en el que coincidían los cuatro vientos y donde también había una piedra poseedora de poderes que absorbía a cualquiera que la tocara o pisara. Estos son los cinco casos que desataron el misterio:

Middie Rivers: El cazador experto se adelantó en el recorrido y tras separarse de sus compañeros, nunca más fue visto. Este hecho se produjo en el sitio conocido como Camino Largo en noviembre de 1945.

Paula Welden: Al igual que Rivers, la mujer desapareció en el mismo sitio. Los últimos en verla fueron una pareja de ancianos. El caso se produjo en diciembre de 1946 y hasta el FBI formó parte de la investigación, pero no se encontraron respuestas.

James Tedford: El hombre que vivía en el asilo de veteranos de Bennington, desapareció en 1949 mientras volvía a su hogar. El conductor del micro lo vio sentado en su lugar en la última parada que hizo, pero para cuando llegó al final del recorrido este ya no estaba, pero su equipaje sí.

Paul Jepson: En octubre de 1950, el niño desapareció mientras su madre alimentaba a los cerdos. De acuerdo a la investigación, los perros rastreadores que se usaron para encontrarlo solo consiguieron seguir su rastro hasta Camino Largo.

Frieda Langer: La mujer de 53 años desapareció en octubre de 1950 pero a diferencia de los casos anteriores, su cuerpo apareció. Estaba en un terrible estado ubicado en un sitio que, curiosamente, ya había sido revisado varias veces.

Existen varias teorías sobre la naturaleza de las desapariciones del Triángulo de Bennington pero todas ellas siguen siendo bastante endebles y no logran explicar por sí mismas todas las desapariciones.

La primera teoría menciona la posibilidad que durante aquel periodo hubiera un asesino en serie por aquella zona. Si bien esto es totalmente posible, la diferencia de sexo y edad entre las víctimas y la ausencia total de pistas o evidencias en todos los casos, parecen echar por tierra esta tesis.

Otra teoría sostiene que las desapariciones se debían a desgraciados accidentes de montaña. Las fechas en que ocurrieron todas las desapariciones entre las estaciones de otoño e invierno son las propicias para que el suelo del bosque aparezca cubierto de una gruesa capa de hojarasca que oculte pozos o agujeros donde habrían caído inadvertidamente las víctimas.

Sin embargo esto no explica los casos de Frieda Langer y James Tetdford. Además, en las búsquedas que se organizaron tampoco se encontraron pozos o simas que pudieran explicar esta teoría.

Lo cierto es que pasado ese periodo las desapariciones dejaron de tener lugar y actualmente no se conoce ningún otro caso que haya tenido lugar en esa zona.

Probablemente no existe un único motivo para explicar las extrañas desapariciones del Triángulo de Bennington y sea más sensato pensar que obedezcan a varias razones: accidentes, extravíos o secuestros.

Pero de lo que no cabe duda, es que el misterio que las rodea sigue estando vigente y que la población local sigue considerando la zona que rodea el monte Glastonbury como maldita. ¿Qué opinas? Mira el siguiente video y déjanos tu comentario más abajo.

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