Hace 20 años se estrenó The Truman Show y los espectadores no creían que lo ‘vivido’ por Jim Carrey pudiera ser algo más que ficción, aunque en la actualidad, esa historia se volvió algo cotidiano.

La película , dirigida por el australiano Peter Weir, fue recibida como una de las mejores de aquel 1998 tanto por la sorprendente interpretación de Carrey -hasta entonces solo conocido por sus muecas- como por la historia que contaba.

Truman Burbank, un agente de seguros con una vida perfecta: tenía una encantadora esposa (Laura Lynney), a su mejor amigo (Noah Emmerich) y una bonita casa en la paradisíaca isla de Seahaven.

Pero todo ese mundo se desmorona cuando descubre que su vida está siendo grabada y que nada de lo que hay a su alrededor es real.

En una escena de la película Truman habla con el espejo de su baño, dibuja un traje de astronauta en él y se concede una fantasía interestelar en el planeta Trumania antes de salir a desayunar.

Los realizadores del programa están inquietos. ¿Se ha caído Truman del guindo? ¿Se ha dado cuenta de que le estamos mirando y está hablándole a la audiencia? ¿Por qué demonios iba a posar en un lugar tan íntimo como el baño?

Veinte años después, millones de seres humanos se han hecho una foto en su baño. Al fin y al cabo, es el lugar de la casa donde la luz es más favorecedora y el único donde aparecer semidesnudo puede parecer una casualidad.

Cuando se estrenó la película en 1998, generó una reflexión social en torno a quién querría ver la vida cotidiana de una persona y quién querría exponer su vida ante millones de desconocidos. La respuesta, en ambos casos, ha resultado ser “todo el mundo”.

Las comparaciones de la cinta con el mundo creado por George Orwell en 1984 fueron inevitables debido a que los seres humanos eran monitorizados y su comportamiento era condicionado por aquellos que controlaban las cámaras.

En ese momento no se sabía lo que era un reality show. Faltaba un año para que se estrenara la primera edición de Big Brother en Holanda, que muchos rechazaron por suponer una intromisión en la intimidad de las personas. Este programa inauguró el género y continuó con variantes desde musicales hasta supervivencia.

En los años 60, el novelista de ciencia-ficción post-apocalíptica J. G. Ballard predijo que nuestra civilización acabaría haciendo fotos de cosas tan mundanas como un plato de comida y en escenarios tan históricamente privados como su baño o su dormitorio.

Lo único que necesitaba, según Ballard, era la tecnología para ello. Lo cual nos lleva, como toda distopía que se precie, a los albores del siglo XXI.

VER TAMBIÉN ▶ El enigma de los astronautas que nunca volvieron a la Tierra (Video)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here