El encuentro OVNI de Jessie Roestenburg ocurrió el 21 de octubre de 1954. El autor Gavin Gibbons lo escribió en su libro de 1956, The Coming of the Space Ships.

En 1954, Jessie Roestenburg, su esposo Tony y sus tres hijos pequeños vivían en una casa de campo en Vicarage Farm, Ranton, Staffordshire, Inglaterra..

Era una casa antigua cerca de Stafford, y sin las comodidades modernas como electricidad o plomería interior. Era casi como si estuvieran viviendo tranquilamente en el pasado, pero todo eso cambió el 21 de octubre de 1954.

La Sra. Roestenburg estaba adentro con su hija de dos años, Karin, y sus dos hijos, Anthony de ocho años y Ronald de seis años recién llegaban de la escuela y jugaban en el jardín..

La tranquilidad del campo y aquella tarde apacible se vieron de repente truncadas por un inusual sonido similar al que hace el agua al contacto con el fuego.

Aquello inundaba el ambiente y lo primero que hizo Jessie fue preocuparse por sus hijos. ¿Qué era aquello tan raro? ¿Estaban en peligro mis hijos? Pensaba la señora Roestenberg…

Quizá un avión a punto de estrellarse.. ¿Podría ser? En ese momento la señora comenzó a andar por el patio y observó a sus dos hijos sentados en el suelo de su jardín, justo en frente de la puerta de la casa.

Los gritos de los niños eran sugerentes: “¡mamá, mira! ¡Un platillo volante!

Con una extraña sensación, Jesse Roestenberg miró para arriba y se encontró con un objeto de descripción extrañísima: una especie de estructura metálica similar a un sombrero mejicano de aspecto plateado sobrevolaba en silencio su casa de forma amenazante.

Tenía una especie de domo en la parte de arriba y lo más curioso es que la testigo pudo observar a dos ocupantes del extraño OVNI.

Según su descripción eran bellos, con largos cabellos dorados y un mono ajustado de color azul que destacaba sus rasgos atléticos. Sorprendida, aterrorizada, fascinada… ¿cómo tomarse una visión así?

Lo asombroso es que en ese momento se produjo uno de esos intercambios de miradas que aparece de cuando en cuando en el fenómeno y que trae de cabeza a los investigadores.

Los seres parecían estar mirándola a ella, una mujer sencilla en medio de ninguna parte, en una granja apartada. ¿Por qué ella? ¿Por qué allí? Siempre esas preguntas.

Los seres, según Jessie Roestenberg tenían una cara proporcionada y similar a la de los seres humanos a excepción de la frente, mucho más grande y abultada que las nuestras.

Durante el encuentro, la buena mujer se sintió paralizada por el miedo y perdió la noción del tiempo: no supo cuanto tiempo estuvo mirando aquella maravilla y tampoco por qué no se movió de allí cogiendo a sus hijos y al menos, metiéndolos en casa.

Pasado un tiempo de aquella asombrosa interacción, Jessie por fin reaccionó y cogió a sus hijos de la mano para meterlos en casa. En el camino, mejor dicho, en la carrera que se dio con los críos miró para atrás para observar aquel increíble ovni con sus extraños ocupantes, pero… ya no estaba.

Solo un pequeño punto en el cielo a una altura mucho mayor que la que antes tenía, era lo que quedaba del avistamiento de aquel ovni que, por su parte, realizó tres círculos en el cielo antes de perderse en la cúpula celeste.

La impresión de aquella mujer y de los niños fue tal que se metieron bajo la mesa de la cocina hasta que el señor Roestenberg llegó de trabajar.

La escena fue dantesca pero lo peor fue que cuando salió a la luz el caso, la familia fue ridiculizada. Se lo contaron a los vecinos y éstos a su vez a la prensa.

Aquello les marcó profundamente y fueron reticentes a hablar del tema durante años pero lo cierto es que el incidente permanece en los archivos como inexplicable: el sonido tan extraño, la forma del objeto y sobre todo la presencia de esos seres.

Son los protagonistas de este incidente curioso y fascinante que tiene ese momento increíble de intercambio de miradas entre una sencilla ama de casa y unos extraños seres enfundados en un mono de color azul.

¿Viajeros del futuro? ¿Extraterrestres más evolucionados pero con forma humana? ¿Quizá producto de nuestro subconsciente ante algo que se oculta con nuestros miedos o temores?

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